Cataluña, Marruecos e India hunden a Suez

Con todo, los contratos públicos no son el mayor problema para los accionistas

Desalinizadora de Suez en Melbourne (Australia).
Desalinizadora de Suez en Melbourne (Australia).

Suez acaba de darse un remojón. Las acciones del grupo francés de agua cayeron ayer un 16,77%, un día después de emitir una advertencia sobre beneficios debido a problemas con contratos públicos en Cataluña, Marruecos e India.

Empresas como Suez, anteriormente parte de la energética Engie, ofrecen a los inversores dividendos decentes en un entorno de bajos rendimientos. Y el coste de capital de la empresa es solo del 6% porque sus contratos a menudo se ejecutan durante más de una década y ofrecen retornos constantes.

Hasta que dejan de hacerlo. Los recientemente anunciados 45 millones en cargos, repartidos entre los tres países problemáticos, significan que las ganancias de 2017 podrían estar un 15% por debajo del consenso de los analistas, según Jefferies. Peor aún, los analistas consideran que las ganancias de este año podrían ser un 38% inferiores al consenso anterior, de 518 millones. El riesgo es que las ganancias podrían no cubrir el dividendo por acción de Suez, si sigue en 0,65 euros en 2018.

La dramática implosión del contratista británico Carillion ha puesto el foco sobre grupos aparentemente estables que manejan una gran cantidad de contratos públicos. Es cierto que los problemas de Suez se deben, en parte, a la incertidumbre sobre Cataluña, que ha ralentizado la aprobación de subidas de tarifas en sus contratos a largo plazo.

Pero estos problemas no son existenciales. Más bien, el dolor de cabeza de Suez es que los inversores quieren que la adquisición de GE Water del año pasado impulse el crecimiento en la parte de su negocio que da servicio a clientes industriales.

La posibilidad de que el crecimiento sea, al menos a corto plazo, más parecido al de una empresa de servicios públicos es un problema mayor para los inversores que las depreciaciones. Mientras, los 3.400 millones gastados en GE Water hacen que la deuda neta de Suez esté por encima de su nivel objetivo de tres veces el ebitda.

Después del desplome de ayer, el valor de Suez es menos de 5,5 veces el ebitda previsto para 2018, frente al 6,3 de su par francés Veolia. Cerrar esa brecha requerirá un trabajo fino por parte de la dirección.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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