También Apple pierde la aureola de la tecnología

Los inversores quieren aumentar el control parental sobre el iPhone

iPhones X, en una tienda de Apple de Londres (Reino Unido).
iPhones X, en una tienda de Apple de Londres (Reino Unido).

La reacción a la tecnología ha alcanzado a Apple. El hedge fund Jana Partners y el fondo de pensiones de los maestros públicos de California, CalSTRS, quieren que la compañía dé a los padres mejor control sobre los iPhone de sus hijos.

En una carta al consejo enviada el sábado, los inversores activistas –que tienen a la estrella del pop Sting y su esposa, Trudie Styler, como asesores– citaban investigaciones que sugieren que el uso intensivo del smartphone está relacionado con un aumento de la depresión y el suicidio entre adolescentes.

En una década, la popularidad del iPhone se ha extendido a un grupo demográfico cada vez más joven, mientras educadores e investigadores se esfuerzan en comprender cómo afecta al desarrollo de los niños. Sin embargo, otras tecnológicas también tienen culpa y son mejores dianas. Hay más usuarios de Android, de Google, que del sistema de Apple. Los modelos de negocio de Facebook y Snapchat dependen del aumento del tiempo dedicado al teléfono, y tienen apps especializadas para menores de 13 años.

Es un tema digno de explorar, pero inhabitual para Jana. El hedge fund liderado por Barry Rosenstein es más conocido por obtener resultados tangibles medidos en dólares promoviendo la venta de Whole Foods o una reestructuración del consejo de Tiffany. En este caso, su alianza con CalSTRS, que hace cada vez más hincapié en la responsabilidad social de sus inversiones, es inteligente. Juntos, tienen unos 2.000 millones de dólares en acciones de Apple (un 2,2%).

El hecho de que Jana lance una campaña en un ámbito más blando, como la sostenibilidad y la ética, podría indicar un cambio más general de los vientos. Los inversores presionan cada vez más a las empresas para que aborden una gama más amplia de problemas y riesgos, como el cambio climático o los temas de género.

Silicon Valley solía estar glorificado, pero las cuestiones sobre el papel de las redes sociales en las elecciones presidenciales de 2016 y el modo en que las tecnologías digitales pueden amenazar el empleo y promover los monopolios están generando escepticismo. El caso de Apple muestra hasta qué punto ha perdido su aureola la tecnología.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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