museo del prado
Detalle de 'El jardín de las delicias', de El Bosco, una de las obras del archivo digital del Museo del Prado.

Cuadros virtuales y ‘big data’, los museos se suben a la ola digital

Algunos como el Prado, el Thyssen o el Reina Sofía amplían cada año su archivo virtual

El próximo paso es utilizar estas iniciativas con fines educativos

El Anuario de Cultura Digital relativo a 2015, publicado cada año por la entidad pública Acción Cultural Española, aseguraba que los museos eran las instituciones del sector que mejor habían aprovechado las herramientas digitales. Entonces, el 83% de estos espacios ya contaba con presencia en redes sociales, digitalización de algunas imágenes y aplicaciones divulgadoras de su patrimonio. Solo faltaba un detalle: mayor financiación para este tipo de proyectos. Y aunque el sector de la cultura y sus protagonistas siguen demandando una mayor cantidad de recursos, la apuesta digital de las pinacotecas ha avanzado a buen ritmo en este tiempo, como recalca el Anuario de Cultura Digital del ejercicio que acaba de terminar.

En estos años, los museos han encontrado a sus principales aliados en varias instituciones privadas, como BBVA o Telefónica, que han puesto los recursos necesarios para impulsar iniciativas tan variopintas como rompedoras en un sector marcado por la tradición. Una de las más importantes ha sido la digitalización del archivo documental del Museo del Prado, que acaba de cumplir su primer mes de vida online, uniéndose al archivo digital de las obras de la pinacoteca. El museo digitalizó junto a Telefónica cerca de 12.000 documentos y escritos que, hasta finales de diciembre, fueron vistos por unas 65.000 personas. Con estas iniciativas, cuenta el jefe del área de Desarrollo Digital del Museo del Prado, Javier Pantoja, el museo logra dar un servicio único a su público a la vez que le segmenta y analiza, para conocer qué tipo de perfiles son los más frecuentes o cuáles son las obras o documentos que despiertan mayor interés.

Así, al menos durante el mes de diciembre, la mayoría de visitantes virtuales tenía entre 45 y 65 años y el 20% llegó a la web a través de las redes sociales. Por su parte, los documentos más buscados se relacionaron con la Guerra Civil y con Goya y Velázquez, y los archivos más compartidos fueron el acta de defunción de Goya, el nombramiento de Picasso como director del museo y las fotografías de la antigua disposición de las salas.

Conocer a los consumidores fue también el objetivo del proyecto de big data que el Museo Reina Sofía propulsó hace pocos meses, por primera vez en España, también con el apoyo de la multinacional de telecomunicaciones. Coincidiendo con el aniversario de la llegada del Guernica de Picasso a España, el museo recabó varios datos durante esas semanas, como que una de cada dos personas que se detectaron en la zona lo hizo para visitar el edificio, que solo cuatro de cada 10 eran españoles, que la exposición supuso el incremento del 18% de la actividad económica en la zona, con respecto al trimestre anterior, o que cada visitante dejó cinco euros de gasto en los comercios del lugar. Esta información concreta, como reconoció el museo, no sirvió para identificar al prototipo de visitante medio, ya que era relativa a una exposición muy esperada y singular. Pero sí es un primer paso que demuestra que el big data tiene un potencial en estos espacios y que puede ser utilizado para averiguar cuáles son las obras más admiradas, el recorrido más habitual de los visitantes o cuál es la disposición más adecuada para cada exposición.

El Reina Sofía es uno de los museos punteros. No solo por el proyecto de big data, sino también por la digitalización de varias de sus obras icónicas. El más llamativo ha sido el del propio Guernica, enmarcado en el fondo documental Repensando el Guernica. Junto a cerca de 1.950 documentos digitalizados relacionados con la obra icónica del pintor malagueño, el museo virtualizó completamente el cuadro, tomando de él miles de imágenes en alta resolución capturadas con luz visible, ultravioleta e infrarrojos. “La imagen en luz visible de Guernica la componen más de 8 millones de imágenes, tiene un volumen de datos de más de 400 gigas y, si quisiéramos verla en su tamaño real en el mayor nivel de zoom, harían falta 180 metros de lado por 75 metros de alto”, explica la responsable de programas virtuales del museo, Olga Sevillano.

Pero como estos procesos son muy costosos y los presupuestos no siempre dan de sí, una solución temporal adoptada por varias de estas instituciones ha sido la de digitalizar únicamente las obras estrella. Al Reina Sofía se le unió el Thyssen, que hizo lo propio en diez cuadros de Caravaggio, Zurbarán, Van Gogh y Pissarro de la colección Thyssen, digitalizados en súper alta resolución con el apoyo de la Fundación BBVA, mostrando detalles que serían inapreciables por el ojo humano sin esta tecnología.

Por ahora, la mayoría de iniciativas digitales están relacionadas con la divulgación del patrimonio artístico. El reto, como afirman los autores del Anuario de Cultura Digital de 2017, es empezar a incluir técnicas educativas en este tipo de proyectos, para aprovechar las nuevas tecnologías y llegar a públicos más alejados de los museos y del panorama artístico. Las técnicas de gamificación pueden ayudar en este propósito. El caso del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, que invita a sus visitantes a jugar con la aplicación del museo, descifrando secretos en las diferentes salas para una visita más dinámica y diferente, es uno de los ejemplos más ilustrativos hasta la fecha.

Los museos estatales y el Guggenheim baten récords

  • Los estatales. Los 16 museos de titularidad estatal han registrado durante 2017 un total de 2.963.263 de visitas, lo que supone un 5,4% más que el año anterior y la cifra global más alta desde que se tiene registro. El Museo Nacional de Artes Decorativas y el Sorolla son los que más han crecido de la lista.
  • Leve caída. El Museo Thyssen-Bornemisza recibió en 2017 un total de 850.496 visitantes, un 20% menos que el año anterior, siendo la exposición Picasso/Lautrec, abierta hasta el 21 de enero, la que mayor aceptación ha tenido, al ser vista por 119.670 personas. Por su parte, las visitas al Prado cayeron un 6,9% en 2017, hasta los 2,8 millones de personas.
  • Los mejores. El Reina Sofía recibió durante 2017 a 3,8 millones de personas, un 3,6% más que en 2016. Entre todas las exposiciones, destaca la muestra Piedad y Terror en Picasso. El camino a Guernica, organizada dentro de la conmemoración del 80 aniversario de la creación de la famosa obra y de los 25 años de su llegada al Reina Sofía, que ha sido la más vista por el público al alcanzar 681.127 visitantes. En el caso del Museo Guggenheim Bilbao, el centro recibió a 1,3 millones de personas durante 2017, un 13% más que en 2016, y el mejor año de su historia, que coincidió con su 20 aniversario. Los CaixaForum de Obra Social La Caixa, por su parte, han alcanzado las 5,8 millones de visitas en 2017, un 13% más que el año anterior.
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