La unión de Boeing con Embraer tiene un copiloto difícil: Brasil

El Gobierno del país es accionista del fabricante de motores, así que el acuerdo puede tener una prima alta

Embraer Phenom 300, avión de la compañía brasileña.
Embraer Phenom 300, avión de la compañía brasileña.

La unión de Boeing con Embraer tiene un copiloto complicado. El gigante de EE UU está negociando adquirir el fabricante de motores brasileño, valorado en 3.100 millones de euros. Tiene sentido estratégico, dado el acuerdo de su rival Airbus con Bombardier. Pero el Gobierno es accionista de Embraer, así que el acuerdo puede tener una prima alta y una baja rentabilidad.

La oferta de Boeing se produce solo dos meses después de que su principal rival europeo obtuviera una participación mayoritaria en el programa de reactores regionales C Series de la canadiense Bombardier. El resultado potencial fue fortalecer a un competidor del 737 de Boeing. El jefe de Airbus, Tom Enders, dijo que esperaba vender “miles” de aviones C Series, considerablemente más de lo que algunos analistas consideraban que Bombardier podría manejar sola.

La compra de Embraer permitiría a Boeing recuperar competitividad en el mercado de fuselaje estrecho, pese a que la brasileña y su par canadiense no siempre compiten de frente. También podría permitir a Boeing reducir costes laborales futuros en la producción. Sus finanzas están bastante sanas, y puede aprovechar la reforma fiscal para gastar efectivo.

El problema es que Embraer no parece barato. Sus acciones han subido un 25%, lo que sugiere que coloca el valor de la compañía en unos 4.400 millones, tras incluir la deuda. Los analistas prevén un beneficio operativo de Embraer en 2019 de 280 millones. Suponiendo un impuesto del 34%, eso equivaldría a un retorno de la inversión posimpuestos en torno al 4%. Para lograr rendimientos del 8%, Boeing tendría que conseguir 250 millones en sinergias: el 5% de los ingresos previstos para 2019 por Embraer.

No será fácil. El Gobierno tiene una “acción de oro”, así que puede vetar el trato. Relativamente pocos países cuentan con empresas nacionales que puedan diseñar y fabricar aviones comerciales competitivos, y puede que Brasil no quiera salir de ese club de élite sin una prima considerable, y condiciones estrictas para mantener empleos y fábricas, lo cual haría difícil de justificar una prima así. Puede que lógica estratégica vuele; la financiera probablemente no.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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