McLaren-Honda, del ridículo deportivo al fracaso económico

Los malos resultados han llevado a pérdidas al grupo británico

El equipo sigue sin conseguir atraer un gran sponsor por su pobre rendimiento

formula 1
El piloto español Fernando Alonso, espera en el garaje de su coche durante una carrera del último mundial de Fórmula 1.

Fernando Alonso de brazos cruzados en el garaje de su equipo esperando a que sus mecánicos arreglen a tiempo su coche. O Fernando Alonso bajándose de este antes de tiempo por una avería. Estas han sido dos imágenes constantes en las tres últimas temporadas de la Fórmula 1. Las que ha durado la alianza entre McLaren y Honda, que comenzó en 2015 con intención de reverdecer los laureles de finales de los años 80, en los que ambas empresas dominaron la categoría reina del motor. Lo que nació con el objetivo de ganar títulos mundiales, ha acabado de forma anticipada con un 60% de carreras sin puntuar.

McLaren contará con motores Renault a partir del año que viene. Con poco, mejorará el rendimiento deportivo, pero arrastrará durante un tiempo las consecuencias económicas de una asociación desastrosa. El contrato con Honda no solo le permitía acceder de forma gratuita a sus motores, sino que además percibía más de 100 millones de euros de la firma japonesa. Así, la escudería británica podía compensar la ausencia de un gran patrocinador, algo de lo que adolece desde 2013. Sin embargo, el dinero de Honda ha resultado incluso más perjudicial.

Los problemas con sus motores llevaron a que en 2015 McLaren registrase el peor año deportivo de su historia. Solo cosechó puntos en cinco de 19 carreras, y acabó penúltimo en la clasificación de constructores. Esto se tradujo en una caída en los ingresos por rendimiento deportivo, y que se plasman en los últimos resultados financieros hechos públicos por la escudería británica. Sus ingresos en 2016, año en que cobró el dinero de la temporada 2015, cayeron en casi 10 millones de euros, hasta el entorno de los 200 millones de euros. Esto condujo a cerrar ese año con pérdidas de 3,6 millones, frente a un beneficio de cuatro millones en el ejercicio anterior. La empresa matriz de la escudería, McLaren Technology Group, registró también pérdidas de más de seis millones de euros, frente a un beneficio de 4,4 un año antes. La explicación, “la caída de los ingresos de la Fórmula 1”. Los resultados en 2016, cuando quedó sexta de 11 escuderías, y en 2017, penúltima, no anticipan una recuperación de su cuenta de resultados.

Un pobre rendimiento en la pista que tiene un impacto mayor. “Un equipo histórico como este está destinado a ganar, y si no lo hace, le va a costar encontrar marcas de primer nivel”, afirma el director general de WWP en España, Rayde Luis Báez. Como reconoce McLaren en su informe estratégico, “el éxito en la pista tiene un impacto directo en los ingresos por premios, en los patrocinios y en la participación de los accionistas”. El rendimiento deportivo lo identifica como su principal riesgo societario en la medida que no pueda atraer más patrocinadores. McLaren ingresa cerca de 30 millones de euros por acuerdos comerciales secundarios, con empresas como Chandon, Hilton, Richard Mille o Michael Kors, aunque por el camino ha perdido a TAG Heuer, Hugo Boss o Santander. Su consejero delegado, Zak Brown, ha afirmado que no necesitan un gran acuerdo y que potenciarán ese tipo de patrocinios, pese a dejar de recibir el dinero de Honda y empezar a pagar a Renault. Algo que entraña riesgos:“Por querer mantener un caché por su estatus pasado, se arriesgan a que cada vez les sea más difícil conseguir uno”, dice Baéz.

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