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Duke Buchan, el nuevo embajador de EEUU en España que ama a Don Quijote

El nuevo embajador de EE UU en España ha dedicado su vida a las finanzas y es aficionado al polo

El nuevo embajador de Estados Unidos en España, Duke Buchan.
El nuevo embajador de Estados Unidos en España, Duke Buchan.

Richard Duke Buchan III (Carolina del Norte, 1963) asegura que adora España desde su infancia, cuando descubrió en la World Book Encyclopedia a Don Quijote y a Picasso. Buchan, de 54 años y una de las primeras personas en respaldar la campaña de Donald Trump, ha sido designado como nuevo embajador de Estados Unidos en España y Andorra.

Originario del mundo de las finanzas, este estadounidense de décima generación asegura que se esforzará por aumentar la inversión y las oportunidades de negocio de las empresas de ambos países. Buchan, que en su entorno profesional califican como analítico y centrado, tiene ante sí una hoja de ruta que incluye la nueva reforma fiscal de EE UU —que puede afectar a las 700 empresas españolas instaladas en suelo estadounidense—, la actualización del convenio para evitar la doble imposición entre ambos países, y los problemas que puedan surgir entre Madrid y Washington por la política arancelaria de Trump.

Hasta 2016, Buchan era prácticamente un desconocido. En la primavera de ese año, se convirtió en uno de los primeros donantes de la campaña electoral de Trump, cuando todavía pocos republicanos creían que su carrera a la presidencia tendría éxito. Donó 898.000 dólares, el máximo permitido por la ley federal, y se dice que ahora Trump le ha querido recompensar.

El pasado 3 de noviembre el Senado de EE UU confirmó el nombramiento de Buchan. Su llegada es inminente y todavía tendrá que jurar el cargo ante el Rey. Para este amante de la historia, cultura y lengua españolas, el nombramiento como embajador es “un sueño hecho realidad”.

Casado y con tres hijos, tuvo la oportunidad de pisar por primera vez tierra española en 1980, cuando todavía estaba en el instituto y pasó un verano en la Universidad de Valencia. Tres años después, mientras cursaba Económicas y Español, disfrutó de un año académico en la Universidad de Sevilla, por lo que maneja el castellano con total fluidez. Sus vínculos con España no acaban ahí: en 2011 creó una fundación en la Universidad de Carolina del Norte - Chapel Hill, donde se formó, para promover la lengua, literatura y cultura españolas entre estudiantes y profesores. E incluso ha mandado a sus hijos a campamentos de verano en Extremadura para que aprovechen la inmersión, como la que él tuvo.

Duke Buchan fue de los primeros en apoyar la campaña presidencial de Trump, para la que donó 898.000 dólares, el máximo permitido

Buchan, que creció en una granja de tabaco y ganado en Henderson (Carolina del Norte), arrancó su carrera en la banca de inversión Merryl Lynch. Forjó sus conocimientos con un máster en la Escuela de Negocios de Harvard, continuó su formación en Maverick Capital y se especializó en fusiones y adquisiciones financieras en la offshore Scottish Annuity and Life. En 2001, puso en marcha su propio fondo de riesgo, Hunter Global Investors, con inversiones en el mercado inmobiliario y sede en Palm Beach (Florida), muy cerca de Mar-a-Lago, donde se encuentra la mansión de Donald Trump.

Además de las finanzas, ha seguido con el negocio familiar. Es dueño de una granja de productos ecológicos y de caballos. También tiene un equipo de polo —el Longfield— una afición de la que tanto él como su mujer Hannah —de 46 años y experta inmobiliaria— son grandes seguidores y jugadores y con el que en 2013 ganó la copa del mundo.

Quienes han trabajado con Buchan destacan de él sus habilidades empresariales, su capacidad de liderazgo y su gran sentido del humor. Él mismo dijo en una ocasión que aprendió en su hogar el valor del trabajo duro y la pasión por el riesgo calculado: su padre amaba jugar al póker y él, en cambio, prefiere “hacer apuestas sobre acciones, las 24 horas del día y en todo el mundo, desde el centro de Manhattan”.

Después de tres décadas dedicadas a las finanzas internacionales, este empresario, acostumbrado a tender puentes y a negociar, usará ahora todo su bagaje profesional para que las inversiones entre Estados Unidos y España sigan creciendo. Y los números son alentadores: la inversión española en suelo estadounidense supera los 60.000 millones de euros; y la de EE UU en terreno español asciende a 50.000. De ahí que los expertos no duden en calificar las relaciones comerciales bilaterales de “magníficas”, aunque, eso sí, el margen de mejora todavía es grande.

En el terreno de las infraestructuras, un sector en el que las empresas españolas son líderes, existe una gran oportunidad: Trump ha anunciado la intención de renovar aeropuertos, autopistas y vías férreas estadounidenses, con una dotación de 500.000 millones de euros. Buchan, que considera a España como un socio económico vital para EE UU, tendrá también que animar a las empresas españolas a que avancen en digitalización, big data e inteligencia artificial, unos sectores que interesan mucho en los estadounidenses. El nuevo embajador tendrá que mediar para que el Senado de su país dé luz verde a la actualización del convenio que evita la doble imposición tributaria para las empresas de ambos países. Una regulación con la que ya cuentan desde hace años muchos países europeos y que impulsará todavía más las relaciones comerciales.

Una de las primeras tareas a las que se tendrá que dedicar Buchan será resolver el litigio sobre la aceituna negra, sobre la que el Gobierno de EE UU ha impuesto un arancel preliminar por considerar que se importa a un precio por debajo de mercado. Los expertos consultados confían —citando a economistas de la embajada de EE UU— en que se llegue pronto a un acuerdo beneficioso para ambas partes.

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