La reforma fiscal de EE UU pone en pie de guerra a Europa

Montoro y otros cuatro ministros de la UE exigen cambios a Washington

Alertan sobre el grave daño que puede sufrir el comercio y la inversión

El presidente de EE UU, Donald Trump.  EFEJIM LO SCALZO
El presidente de EE UU, Donald Trump. EFE/JIM LO SCALZO

Los cinco grandes países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España) se han dirigido por escrito al secretario del Tesoro de EE UU, Stven Mnuchin, para advertirle que la reforma fiscal puesta en marcha por la administración Trump puede provocar una catástrofe en el comercio transatlántico.

La misiva, firmada por los ministros de Economía y/o Hacienda de los cinco países (con la rúbrica de Cristóbal Montoro por parte de España), señala que algunas de las medidas previstas por EE UU violan las normas internacionales y bilaterales y pueden causar “una gran distorsión” en el mercado internacional.

Los ministros europeos temen un impacto descomunal en el sector financiero, hasta el punto de que las entidades europeas que operan en el mercado estadounidense podrían verse sueltas una tasa de imposición efectiva del 100% o a una doble imposición de facto.

En el sector comercial, las operaciones intragrupo, que suponen casi la mitad del comercio entre la UE y EE UU, se vería sujetas a una penalización “dañando gravemente los flujos de comercio e inversión entre nuestras dos economías”, según la carta remitida a Washington.

Y en el sector tecnológico, los ministros europeos temen que las compañías estadounidenses se beneficien de unos subsidios a la exportación que contravienen claramente, según su valoración, las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

La andanada de las principales potencias económicas de Europa llega en plena batalla legislativa entre los Republicanos de Trump y la oposición de los Demócratas sobre la gran reforma fiscal prometida por el presidente de EE UU. El proyecto de reforma ha incluido medidas que amenazan a las compañías europeas, incluso a las que no tienen actividad directa en EE UU.

Para algunos observadores se trata de una represalia estadounidense por la ofensiva de la Comisión Europea contra las multinacionales estadounidenses (como Apple, Starbucks...) a las que Bruselas acusa de haber eludido cientos de millones de euros mediante la ingeniería fiscal.

La dureza de la carta europea, en todo caso, indica que la reforma podría desencadenar una guerra comercial entre ambas orillas del Atlántico si el Congreso y el Senado de EE UU no corrigen algunos de los puntos considerados por Europa más peligrosos.

Los ministros recuerdan a Mnuchin (y a los presidentes de los comités parlamentarios a los que se ha dirigido copia de la carta ) que EE UU es el mayor socio de la UE en comercio e inversión, y les piden que no pongan fin al consenso internacional logrado en los últimos años a través de la OCDE para combatir las prácticas fiscales desleales.

“Damos la bienvenida a las medidas de EE UU en la lucha contra la erosión de la base fiscal y el traslado de beneficios”, señalan los ministros. “Pero nos causa gran preocupación si se hace a través de medidas que no van dirigidas a artimañas abusivas, ya que podrían tener un impacto en actividades económicas genuinas”.

Tres alarmas

  • Accisa del 20%. Washington propone ese gravamen para pagos a filiales extranjeras que no se deriven de una actividad directa en EE UU. Europa cree que golpeará empresas que no tenga presencia directa en EE UU.
  • Finanzas. Las operaciones financieras intragrupos dejarían de ser deducibles y estarían gravadas al 10%. “Extremadamente perjudicial para banca y seguros”, avisa la carta de los cinco ministros de la UE.
  • Subsidio. La reforma prevé una imposición de solo el 12,5% para las exportaciones de las tecnológicas de EE UU.
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