Mario Centeno, un soplo de aire para el Eurogrupo

Socialdemócrata del siglo XXI, se ha ganado la confianza de sus socios europeos

Le gusta cocinar y jugó al rugby; es hijo de un empleado de banca y de una funcionaria de correos

Mario Centeno, presidente electo del Eurogrupo.
Mario Centeno, presidente electo del Eurogrupo.

Un soplo de aire fresco, alejado tanto de la ultraausteridad de excomisarios europeos de Economía como el finlandés Oli Rehn, como de la falta de diplomacia del ex ministro griego del ramoYanis Varoufakis; y además tiene grandes conocimientos técnicos. El portugués Mario José Gomes de Freitas Centeno (Olhão, 9 de diciembre de 1966) es economista, ministro de Economía de Portugal desde 2015, y presidente electo del Eurogrupo –que agrupa a los ministros de Finanzas de la zona euro–, cargo que empezará a desempeñar a partir del 13 de enero.

Experto en el mercado de trabajo, tenía fama de liberal en los círculos académicos por su postura a favor de flexibilizarlo. Sin embargo, fue el socialista Antonio Costa quien le introdujo en política, en 2015. Le pidió escribir el programa económico de su partido y presentarse a las elecciones. Centeno lo hizo, pero como candidato independiente.

“Tiene un discurso socialdemócrata, pero adaptado al siglo XXI: sabe que el mercado de trabajo debe ser flexible, pero que eso no debe impedir que la gente tenga una vida digna”, señala el profesor de Economía José Carlos Díez, de la Universidad de Alcalá.

El político portugués rechaza las clasificaciones y se declara partidario de un enfoque integrador. Solo acepta definirse como aficionado del Benfica de Lisboa de fútbol, y, sobre todo, por su familia. Está casado con su compañera de carrera Maria Margarida Pereira Morgado, con la que tiene tres hijos.

Desde que asumió el Ministerio de Economía, Centeno, crítico con algunas políticas de austeridad provocadas por la crisis de deuda, ha elevado las pensiones, el salario mínimo y los sueldos públicos para aumentar los ingresos disponibles de los hogares, al tiempo que ha insistido en que se respeten las normas presupuestarias europeas.

“Es consciente de la importancia de la estabilidad, de tener un buen rating de deuda y unos tipos de interés bajos para que las empresas inviertan”, señala José Carlos Díez. “Eso es algo que a veces no se entiende en la izquierda”.

En sus dos años en el poder, apoyado por la izquierda radical de Portugal, ha colocado el déficit del país en su nivel más bajo en 43 años de democracia, el crecimiento está en niveles de principios de siglo y el desempleo en la situación anterior a la crisis, y el Gobierno tiene un alto índice de aprobación.

Adicto al trabajo y aficionado a la cocina, rara vez pierde su sentido del humor. Eso le ha ayudado a templar los ánimos de los dos extremos de la cuerda: por un lado, las exigencias de las instituciones europeas, y por otro, las de los socios de Gobierno de Costa. Ha tenido que renunciar, eso sí, a algunos de sus postulados, como el contrato único, que ha defendido como solución para la dualidad del mercado de de trabajo.

Es hijo de un empleado de banca y de una funcionaria de correos del Algarve, y se mudó a los 15 años a Lisboa para seguir sus estudios. Se graduó en Económicas, e hizo un máster en Matemáticas aplicadas en la Universidad Técnica de Lisboa (donde jugaba al rugby) y un máster y un doctorado en Económicas en la Universidad de Harvard. “Es experto en macroeconomía, un campo en el que la política influye solo indirectamente, y en el que no se pueden controlar todas las variables”, señala Díez. En Harvard, Centeno también se volvió, según sus palabras, “receptivo al vínculo entre la economía y la gente. A veces la macroeconomía olvida que hay personas al otro lado”.

Tiene solo dos años de experiencia en política como tal, pero lleva en el ámbito de la regulación desde 2000, cuando entró en el Banco de Portugal, de cuyo Departamento de Estudios Económicos fue director adjunto entre 2004 y 2013. Luis Campos, entonces vicepresidente del banco central, le recuerda en declaraciones a AFP como un hombre “tranquilo, afable, inteligente y versado técnicamente”.

Durante esos años fue también miembro del Comité de Política Económica de la UE. Después volvió a la universidad, ya como profesor y catedrático, hasta su entrada en política.

El ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble, que durante mucho tiempo fue escéptico con su medidas, le calificó en mayo como el “CristianoRonaldo del Ecofin” –el consejo de los 28 ministros de Finanzas de la UE–: “una estrella”. En 2016, Centeno llevó una bufanda de la selección portuguesa, recién proclamada campeona de Europa, a a su primera reunión del Eurogrupo.

Sustituye en la presidencia al holandés Jeroem Dijsselbloem, también socialdemócrata,“aunque lo disimula bien”, según José CarlosDíez. “Centeno en cambio defiende sus ideas con convicción”. Y siempre con una sonrisa.

Otro éxito del país vecino

El nombramiento de un portugués como presidente del Eurogrupo se une al del secretario general de la ONU, António Guterres, y el del vicepresidente del BCE, Vítor Constancio., ambos compatriotas de Centeno. “La diplomacia portuguesa ha sabido hacer un gran trabajo, batiéndose con éxito con países mucho mayores por esos puestos”, señalaba en agosto Mario Centeno en una entrevista con El País.

Luis de Guindos, ministro de Economía español –que se planteó postularse para presidir el Eurogrupo–, ha dicho de Centeno tras su designación que “es un buen economista, conoce bien la problemática de la zona euro y puede jugar un papel importante en las reformas de los próximos años”.

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