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Así sufrirá España cuando Draghi cierre el grifo de las compras de deuda

Moody’s calcula que el Tesoro se ha ahorrado cerca de 80 puntos básicos en intereses

El Banco Central ha comprado deuda soberana del país por más de 224.000 millones

La agencia de calificación Moody’s asegura que el influjo del Banco Central Europeo (BCE) desde que comenzó su programa de estímulos (Quantitative Easing o QE, en la jerga importada de Estados Unidos) ha rebajado el coste de financiación de los países de la zona euro entre 50 y 150 puntos básicos.

Mario Draghi arrancó las adquisiciones en marzo de 2015, graduándolas de acuerdo a la coyuntura, y a partir del próximo enero las rebajará desde los actuales 60.000 millones de euros mensuales hasta los 30.000 millones. Se revisará si han de continuar o no en septiembre del próximo año.

Los expertos consultados consideran que las medidas de ir rebajando los estímulos primero y comenzar con las subidas de tipos de interés después tendrán una repercusión inmediata en los costes de financiación de los países de la zona euro. Lejos queda el 7% que llegó a pagar el bono español a 10 años allá por en el verano de 2012, pero algunos indican que el coste a medio plazo puede irse al 4%, cuando ahora oscila en torno al 1,4%.

Moody’s asegura en su estudio que los países “periféricos” han sido los más beneficiados de las compras puestas en marcha por el BCE, en teoría para estimular la inflación pero que en la práctica también han supuesto un balón de oxígeno para financiar los déficits y refinanciar los vencimientos. España paga de media un 2,6% por toda su deuda, mínimos históricos, y a años luz del 4,1% que abonaba en el punto álgido de la crisis de la deuda pública del Viejo Continente. Las compras han reducido en torno a 75 básicos (0,75 puntos porcentuales) el coste de la deuda española a 10 años.

La institución monetaria que pilota Mario Draghi desde noviembre de 2011 ha engordado su balance en 2,3 billones solo con las adquisiciones de sus distintos programas de estímulo. La parte destinada a la compra de bonos soberanos es con mucha diferencia la de mayor tamaño con casi 1,9 billones de euros. Y, de este importe, los bonos estatales españoles han recibido una inversión de 224.296 millones a cierre de noviembre.

España es el cuarto país más beneficiado en cuanto al interés del bono a 10 años, de acuerdo a los cálculos de Moody’s, después de Irlanda (150 puntos básicos), Portugal (140), e Italia (unos 85). “Estas estimaciones sugieren que el final del QE dará como resultado aumentos significativos en los rendimientos de los bonos estatales a largo plazo”, señalan desde la agencia. En una gran gestora española apuntan incluso que en el caso español el interés a una década puede irse al entorno del 4%

El informe matiza, con todo, que los tipos de interés de la zona euro nunca alcanzarán los niveles previos a que estallara la peor crisis de la historia. El consenso de economistas da por sentado que el precio del dinero a corto plazo subirá desde el actual 0% –nivel en el que está desde marzo desde 2016– a finales del próximo año, pero antes deberá revertirse el tipo negativo de la facilidad de depósito, en el –0,4% desde esa misma fecha.

Mario Draghi, como siempre, pone antes la venda que la herida y ha lanzado un mensaje de tranquilidad al mercado. Ha asegurado que el eventual fin de los estímulos –ahora la fecha es septiembre del próximo año, pero no está ni mucho menos escrita en piedra– no supondrá de forma instantánea la salida del BCE del mercado de renta fija. Se propone seguir una estrategia similar a la de Estados Unidos. Allí, la Fed terminó de realizar compras con dinero nuevo en el mercado en octubre de 2014 si bien ha comenzado a dejar de reinvertir los vencimientos el pasado septiembre. 

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