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El volumen negociado apunta a que el el Ibex continuará con su debilidad

Los expertos prevén que el índice se moverá entre los 9.800 y los 10.400 puntos

El selectivo choca de forma reiterada contra la barrera de los 10.200

A simple vista podría parecer que el Ibex 35 lo tiene todo subir. La tensión política en Cataluña ha pasado a segundo plano, el fondo de mercado sigue siendo alcista y pesos pesados de las finanzas como Goldman Sachs o JP Morgan señalan que se ha convertido en una de las Bolsas más baratas y atractivas. Sin embargo, el selectivo español fracasa desde principios de noviembre en salir de la horquilla entre los 9.900 y los 10.200 puntos.

El último intento tampoco será el bueno, según los expertos consultados, y las caídas de hoy son una muestra. El índice empezó la semana con una subida del 1,23% después de que el viernes se dejase el mismo porcentaje. El lunes sumó un leve 0,02% y este martes regresa la debilidad. Más allá de las variaciones diarias, el análisis técnico mira al volumen para echar un jarro de agua fría a quienes quisieron ver un conato de rebote. En la caída del viernes los inversores movieron unos 200 millones de euros más que en la subida del lunes, mientras que la variación en porcentaje fue idéntica.

Si se amplía el rango de análisis, el volumen negociado desde el 1 de noviembre (cuando la volatilidad se redujo tras un tenso octubre) de media en las jornadas de caídas ha sido de 2.265 millones. En las alzas el dato se ha reducido a 1.890 millones, un 17% por debajo. Es decir, cuando el Ibex sube no se debe a que los inversores se lancen a las compras de forma masiva. Más bien, a que dejan de vender ese día y optan por mantener.

No todos los analistas coinciden en señalar el volumen como un indicio inequívoco de debilidad. David Galán, de Bolsa General, resta importancia a estas variaciones y las considera las típicas de esta etapa del año. Asegura que el hecho de que el mercado suba por la ausencia de órdenes de venta, más que por la presencia masiva de compras, no tiene por qué ser una señal de mala salud bursátil.

En su opinión, el reto que tiene el Ibex por delante es terminar la semana sin cerrar el hueco alcista abierto el lunes. Y aprovecharlo para cimentar una escapada. El selectivo cerró el viernes en los 10.085 puntos y abrió el lunes en los 10.182. Aunque el espacio abierto no es demasiado grande, según Galán hay lugar para el optimismo toda vez que no termine la semana por debajo del nivel al que inició el lunes. Ayer cerró en los 10.211.

Otros analistas aún no se fían de estos indicadores positivos. Eduardo Bolinches, analista colaborador de ActivTrades, explica que la Bolsa española entró en mayo en compás de corrección después de subir de forma ininterrumpida durante año y medio, desde el brexit. Y que toda corrección que se precie debe ser al menos del 8,2%, lo que llevaría al selectivo a los 9.800 puntos. Un nivel que todavía no ha probado. De perderlo llevaría al Ibex los 9.370, mientras que sitúa su resistencia en los 10.400.

También Eduardo Faus, de Renta 4, ve "semillas negativas" que apuntan a que el Ibex romperá la lateralidad del último mes por abajo. Una de ellas es que las subidas del Ibex tras el brexit son "reactivas" y no "creativas". Es decir, no lograron romper los máximos de la racha alcista previa. En 2015 llegó a los 11.700 y esta vez se quedó en los 11.100. La clave para que el Ibex rompa este rango y cómo lo haga está en la banca, el sector con más peso en el índice. Faus cita a BBVA como mejor termómetro de la situación: cotiza en los últimos siete meses en lateral y con poco volumen negociado. Galán pone el acento en si el banco logra romper o no los 7,2 euros por acción. Un grano de arena que decidirá hacia dónde va el Ibex en los próximos meses.

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