La hora de afinar la factura fiscal sigue pendiente de que el sistema se simplifique

La diferencia entre lo ingresado por Hacienda y lo ingresable es una asignatura pendiente

La hora de afinar la factura fiscal sigue pendiente de que el sistema se simplifique

La factura fiscal suele ser un trago amargo. Pero se hace más difícil de asimilar cuando no se han previsto unas cuentas, en el ámbito doméstico o en el empresarial, en las que la contribución tributaria tenga un protagonismo de primer orden. La tradición marca el último mes del año como el periodo elegido por la mayoría de los contribuyentes para planificar el diseño fiscal del ejercicio, con la vista puesta en la declaración del IRPFde 2017 que se debe presentar a partir de abril de 2018.

El objetivo está claro. Dando por supuesta la honestidad del contribuyente, de lo que se trata es de pagar una cuota lo menor posible o, en su caso, de que la cuantía a devolver por Hacienda sea lo mayor posible. Este último aspecto, la diferencia entre lo ingresado por la Hacienda Pública y lo ingresable, es una de las grandes asignaturas pendientes por mucho que haya mejorado el sistema impositivo en España. Si se siguen detrayendo importantes cantidades de fondos del bolsillo de los españoles hasta que llega la hora del ajuste tributario, lo que realmente se hace es restar posibilidades a los contribuyentes para que disfruten de su dinero, con lo que ello significa para el consumo y la inversión.

El escenario de la optimización fiscal no presenta este año grandes novedades para los particulares. Desde apurar el límite de las aportaciones a planes de pensiones para aprovechar la reducción vigente –operación recurrente que va de la mano de importantes campañas de las sociedades comercializadoras–, hasta emplear las pérdidas patrimoniales para reducir la factura fiscal, son múltiples. En el caso de haber registrado plusvalías destacables, el contribuyente debe valorar con acierto si le resulta mejor aflorar minusvalías para rebajar la factura. También amortizar anticipadamente la hipoteca para sacar partido a la deducción del 15% en compras anteriores a 2013 puede suponer un notable ahorro, igual que fórmulas como buscar mejor momento fiscal para vender la vivienda. Un adecuado asesoramiento es la mejor medicina para afinar la ineludible responsabilidad fiscal. Algo muy compatible con esa simplificación del sistema que nunca nos cansaremos de reclamar.

 

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