El presidente del BCE, Mario Draghi, durante su intervención en el Congreso de Banca Europea, en Fráncfort (Alemania).
El presidente del BCE, Mario Draghi, durante su intervención en el Congreso de Banca Europea, en Fráncfort (Alemania).

La unión bancaria, a expensas de Italia

Un sistema de garantía de depósitos común requerirá acabar con los riesgos heredados

El país acumula la cuarta parte de los créditos malos de la eurozona

La lucha contra los préstamos incobrables de los bancos europeos esconde riesgos ocultos. Italia lidera la resistencia a un plan del BCE para reducir los créditos sospechosos. Ignorar los préstamos en mora perjudica a los nuevos créditos, mientras que no sanear los riesgos podría echar por tierra el sistema de garantía de depósitos de la zona euro.

Ministros y CEO de los bancos italianos, e incluso el banco central del país ha rechazado las directrices del BCE de octubre que exigen amortizar todos los nuevos préstamos incobrables, incluso aquellos garantizados, a los siete años. Los críticos con esta medida argumentan que las reglas son innecesarias y que asfixiarán la recuperación económica de Italia.

Esta postura ha encontrado extraños aliados en Bruselas. El lunes, el servicio jurídico del Consejo Europeo opinó que las directrices son una forma suave de ley, para lo cual el BCE no tiene competencias. El Parlamento Europeo y la Comisión Europea han adoptado una postura similar al respecto. El jueves, Danielle Nuoy, la jefa de supervisión del BCE, dijo que este estaba dispuesto a retrasar o cambiar las normas.

Pero lo que parece una victoria hoy podría ser contraproducente mañana. Los bancos de la eurozona todavía están luchando con deudas incobrables por valor de 800 millones, la cuarta parte en Italia. A menos que los préstamos se resuelvan o se vendan, los prestamistas se ven obligados a asignar grandes cantidades de capital para cubrirlos. Esto restringe su capacidad de conceder nuevos créditos, hunde las ganancias y exprime su capacidad de pagar dividendos.

Con el crecimiento del PIB en la zona euro en el 2,5%, es un buen momento para tomar medidas más audaces para sanear los balances. Si un prestamista no ha podido cobrar un préstamo durante más de una década, ese activo probablemente no tenga valor y debería ser amortizado.

Alemania y otros países serán reacios a compartir el coste de un sistema de garantía de depósitos europeo hasta que se saneen los riesgos heredados. Los rezagados bancos italianos pueden acabar socavando el objetivo común de una verdadera unión bancaria.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Natalia P. Otero, es responsabilidad de CincoDías.

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