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Planta piloto de Danone en Palaiseau (Francia).

Danone reformula sus yogures para hacer frente a a la caída del consumo

La compañía reducirá un 25% el contenido de azúcar en España

El grupo lácteo enfoca su estrategia en alimentación saludable

Danone anunciaba en octubre el relevo en su presidencia. El histórico directivo Franck Ribaud dejaba el cargo tras casi dos décadas al hasta la fecha consejero delegado, Emmanuel Faber. El directivo, que asumirá las dos funciones, hereda la tarea de acelerar la conversión de la compañía hacia productos saludables.

Esta estrategia contempla crecer en negocios ligados a la alimentación ecológica, la infantil o la nutrición médica, pero también mejorar la formulación en los productos lácteos, su principal negocio. Toda la categoría ha sufrido un deterioro desde 2011, pero especialmente los yogures, cuyas ventas han caído en España un 7,7%, según los datos de IRI.

Aunque las estadísticas sean de España, la multinacional francesa ve una tendencia similar a nivel europeo, con unos clientes con cada vez mayores reticencias hacia los productos lácteos, por las posibles intolerancias relacionadas con la lactosa, según explican fuentes del grupo.

El consumo de yogur ha caído en España un 7,7% en apenas cuatro años

Esta realidad, a la que se une una serie de problemas como la tendencia a la obesidad y a la diabetes en poblaciones occidentales, han llevado a la empresa ha diseñar un plan hasta 2020 que incluye una reformulación de los yogures, con el fin de mejorar la aportación nutricional de los mismos, enfocándose a un cliente cada vez más exigente en cuanto a lo saludable de su alimentación.

Una de las decisiones dentro de este plan es la reducción del azúcar añadido en la receta. A nivel europeo, la previsión es recortar en torno a un 11% las cantidades hasta 2020 frente a 2014. En España este descenso es más drástico, hasta un 25% entre 2015 y 2020.

La compañía gala recibe el 85% de sus ingresos por productos lácteos en España de los yogures (bajo la marca Danone) y las leches fermentadas (Activia o Actimel). De esta porción, el 48% corresponde a referencias azucaradas, un peso mayor que a nivel europeo. En este sentido, el porcentaje medio de azúcares añadidos en los yogures pasará del 5,09% hasta el 3,72%. Este plan deja fuera a los postres lácteos, como Danet o Danonino.

Inversión millonaria

Pero el azúcar es solo una de las decisiones que tomará la compañía. Para la mejora del valor nutricional la empresa está desarrollando una estrategia de I+D que incluyó una inversión de 333 millones de euros solo el año pasado, de lo que la mitad se destinó a los productos lácteos. Nueve millones del total corresponden a España.

La compañía tiene un registro de 4.000 bacterías, de las que apenas usa medio centenar

El principal foco de la inversión es en el centro Daniel Carasso, situado en Palaiseau, al sur de París, que lleva el nombre del fundador de la compañía. Allí, cerca de 500 personas trabajan en los avances de Danone, especialmente centrados en el estudio de bacterias que puedan aportar nuevas características a sus yogures. La empresa cuenta en el citado recinto de I+D en Francia con un registro de más de 4.000 microorganismos, de los que apenas usa medio centenar para sus productos.

En total, la compañía cuenta con cinco centros de I+D en España, Países Bajos, Francia y Singapur, donde trabajan en conjunto más de 1.500 personas. El objetivo último de este programa es lograr mejorar la oferta de Danone con alternativas que puedan considerarse más saludables y con mejor valor nutricional.

Una vez encontrados los fermentos que usará la compañía, el grupo se sirve de una red de 18 plantas pilotos repartidas por todo el mundo –una de ellas en España– desde donde prueba su posible adaptación a nuevos productos, puesto que le permite realizar tiradas más cortas. Gracias a este sistema, en 2016 lanzó 340 nuevas referencias y mantiene en cartera de 153 patentes pendientes de su posible comercialización.

El grupo francés confía en que para 2020 el 100% de sus productos estén adaptados a sus objetivos nutricionales. Según el informe del año pasado, el grupo ya había cumplido el 67%

Si bien, los planes de la compañía coinciden también a una creciente presión del mercado y de los inversores que también sufren otras empresas alimentarias como Nestlè. Frente a un consumo de productos tradicionales en retroceso o con lentos crecimientos, los conocidos como fondos activistas han exhortado a la dirección de la compañía a centrarse en negocios con mayores márgenes, como son la salud o la alimentación infantil, segmentos con mayor recorrido de crecimiento que su negocio principal, los yogures. En ese contexto, el propio Faber lideró la operación de compra del productor de comida ecológica WhiteWave por más de 11.000 millones este mismo año, su mayor adquisición en más de una década.

La compañía gala facturó el año pasado 21.900 millones de euros. El 48,9% depende de los productos y derivados lácteos. Sin embargo, el crecimiento está llegando a la compañía por parte de la alimentación infantil, que ya supone el 22,8%, las aguas, con el 20,8%; y la nutrición médica, un 7,3%.

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