Isidro Fainé: “Majestad, es usted el primer directivo del país”

El presidente de CEDE destaca el papel de Felipe VI en la imagen de la empresa española en el mundo

El monarca subraya la necesidad de identificar las nuevas oportunidades de empleo ligadas a la innovación tecnológica

El rey Felipe VI y el presidente de CEDE, Isidro Fainé, en el Congreso de directivos CEDE.
El rey Felipe VI y el presidente de CEDE, Isidro Fainé, en el Congreso de directivos CEDE.

Majestad, usted es, sin duda, el primer directivo del país”. Con estas palabras se dirigió el presidente de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) y de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé, al rey Felipe VI, durante la clausura del XVI Congreso de directivos de la citada asociación, celebrado en Alicante. Y justificó ese nuevo cargo del monarca debido al “ejercicio de su responsabilidad, con determinación y compromiso, potenciando la imagen y el valor de nuestras empresas en todo el mundo”. Debido a este liderazgo, la junta directiva de CEDE ha decidido nombrar al rey presidente de honor de la misma.

Aprovechó Fainé el escenario del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) para reclamar una mayor igualdad, ya que el “crecimiento no alcanza por igual a todos los territorios ni a todas las personas”. Por tanto, es necesario un cambio de tercio en la política económica, consistente en mover el frente de actuación desde la macroeconomía a la microeconomía, de manera que “el crecimiento no solo sea sostenible sino también inclusivo”. Porque es el momento de que el protagonismo y la prioridad recaigan en otros ámbitos, como la “buena calidad del sistema educativo, el correcto funcionamiento del mercado laboral, la regulación adecuada de la competencia entre las empresas y el diseño acertado del sistema tributario”. Cada uno de estos ingredientes, señaló Fainé, son útiles para conseguir un modelo de desarrollo sostenido, eficiente y equitativo. “Pero hay otro cuya aportación es crucial, como es el emprendimiento”.

En este sentido, señaló que es prioritario impulsar las iniciativas emprendedoras, que han de ser compartidas entre los poderes públicos y los agentes sociales, “pero también los directivos podemos hacer mucho”. En primer lugar, según el presidente de CEDE, que congregó a 1.500 directivos y empresarios y a 300 alumnos de universidades y centros de formación profesional, se debe impulsar el espíritu emprendedor “en el seno de nuestras propias empresas, porque también es emprendedor quien, desde su puesto, muestra dotes como innovador y transformador”.

En su opinión, un emprendedor es todo aquel que es capaz de “crear, innovar y transformar, y esta es la habilidad más preciada en el mundo de la revolución digital”. Y es este espíritu el que constituye la fuente, “verdadera y perdurable, para conseguir ventajas competitivas y diferenciadas”, debido a que la estrategia y los productos son susceptibles de ser imitados, antes o después, por otros. “Pero el poder de una plantilla emprendedora y motivada es imbatible”, señaló, para a continuación enumerar las cualidades que distinguen a un directivo emprendedor. “Ha de tener una visión global y capacidad de análisis y de síntesis, creatividad, experiencia e intuición, buen criterio y sentido de la justicia, además de saber moverse con temple y cautela, porque en ocasiones la vida real pondrá a prueba su estabilidad emocional”.

Ahondó Fainé en la madurez del directivo como persona, debido a que es una “cuestión de equilibrio vital que trasciende el ámbito estrictamente laboral”. Y citó al expresidente de Coca-Cola Bryan Dyson, que en su despedida de la multinacional habló de la vida como un juego de malabares con cinco bolas en el aire: trabajo, familia, salud, amigos y vida interior.

Por su parte, el rey afirmó que la clase ejecutiva y empresarial es una de las columnas vertebrales de la España de nuestros días. “La sociedad española os necesita. Necesita de vuestro sentido de la responsabilidad, de vuestra tarea diaria decisiva, de vuestra influencia, de vuestro liderazgo y de vuestro compromiso con el futuro no solo de vuestras compañías, sino de nuestro país”. También se refirió Felipe VI a otra cuestión “básica y urgente”, como es la identificación de “nuevos perfiles profesionales, así como a las distintas oportunidades de empleo que aparecen con la innovación tecnológica”. Porque esta revolución “no debe suponer un obstáculo que cierre o restrinja oportunidades de trabajo, sino un factor que contribuya a mejorar la vida de las personas y a construir sociedades más avanzadas”, señaló el Rey.

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