AT&T apuesta a todo o nada en la fusión con Time Warner

Va a luchar contra el Gobierno para sacar adelante la operación

Randall Stephenson no está dispuesto a ceder a las demandas del Departamento de Justicia

Randall Stephenson, CEO de AT&T, va a luchar contra el Departamento de Justicia de EE UU después de que este haya solicitado en los tribunales el bloqueo de su fusión por 85.000 millones de dólares con Time Warner. En un caso similar hace seis años, Stephenson renunció a comprar T-Mobile EEUU por 39.000 millones. Esta vez, otra cosa que no sea una victoria total sería funesta.

El supervisor antimonopolio argumenta que la fusión elevaría los precios para millones de televidentes y ralentizaría innovaciones como el videostreaming. Stephenson no se arruga: “Hemos venido a ganar”. Tampoco está dispuesto a ceder a las demandas del Departamento de Justicia de que o bien venda DirecTV (TV por satélite) o se deshaga de la red de cable de Time Warner, que incluye CNN. Además, el CEO sugiere que los ataques del presidente Donald Trump contra CNN podrían tener algo que ver con el litigio.

Sin embargo, no es la primera vez que el CEO juzga mal la postura de los reguladores hacia su estrategia. En el fallido acuerdo de T-Mobile, AT&T asumió que el Gobierno vería el mercado de la telefonía móvil en términos de competencia local, que podría haberse abordado con algunas desinversiones, en lugar de a nivel nacional. No solo falló su objetivo, sino que terminó pagando a T-Mobile una fuerte suma de cancelación que sufragó una guerra de precios.

En su carrera por Time Warner, AT&T creía que soluciones como los decretos de consentimiento, que exigen que se licencie contenido en términos justos, satisfarían las preocupaciones del Gobierno, como ocurrió con la adquisición de NBC Universal por Comcast. Pero la semana pasada el jefe antimonopolio Makan Delrahim dejó claro que prefiere soluciones estructurales como desinversiones en lugar de concesiones que requieren una vigilancia continua.

El Gobierno tiene la carga de probar que la transacción causará daños y los antecedentes legales –no se ha bloqueado ninguna fusión vertical desde la década de 1970– refuerzan la posición de AT&T. Pero acuerdos que podrían haber servido de jurisprudencia, como la oferta de Lam Research por el proveedor de chips KLA-Tencor, se retiraron. Stephenson ha renunciado a esa vía de escape.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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