Presión para la banca en la sombra china

El regulador va a endurecer la normativa de la gestión de activos

Tiene fama de ser indiferente a la rentabilidad si es a expensas de la estabilidad

Empleada del Banco Comercial e Industrial de China, dando billetes de renminbi a un cliente.
Empleada del Banco Comercial e Industrial de China, dando billetes de renminbi a un cliente.

El Banco Popular de China va a desplegar nuevas restricciones para la industria de gestión de activos, de 13 billones de euros. Aseguradoras, bancos y corredurías pueden quejarse a los reguladores, pero es el banco central el que está al mando.

El borrador publicado el viernes afecta a una enorme industria que reempaqueta los préstamos y los vende a inversores individuales. Esto incluye “productos de gestión de patrimonio” y otras inversiones que ofrecen tasas más altas que los depósitos.

Esto se comerá gran parte de las ganancias de muchos proveedores financieros. También afectará a las compañías no financieras; dada la debilidad de los retornos de sus actividades principales, muchas organizaciones se han transfigurado en bancos en la sombra, algo criticado por la Administración.

Con el nuevo régimen, que entrará en vigor en junio de 2019, las instituciones financieras no podrán usar productos de gestión de activos para invertir en préstamos hechos por bancos comerciales. Tampoco se podrán utilizar como garantía las participaciones en tales instrumentos. Las firmas no financieras no podrán emitirlos, ni las empresas muy endeudadas invertir en ellos.

En un entorno de pocos defaults y fácil liquidez estas actividades contribuyeron a los márgenes de aseguradoras, corredurías y bancos pequeños. También ayudaron a algunas empresas privadas solventes, incapaces de obtener préstamos de bancos estatales. Pero a medida que han aumentado los tipos, se ha ido ocultando demasiada deuda fuera de balance en bizantinas estructuras de fondos. Hay demasiado riesgo con un precio incorrecto debido a que las garantías implícitas se explican en ventanilla. Otros productos prometen rendimientos inverosímiles. Así que, en general, esta campaña es bienvenida.

Hasta ahora el arbitraje regulatorio había mitigado el cumplimiento normativo. Aunque estas nuevas reglas se deben a un esfuerzo conjunto, está claro que el Banco de China está al mando. A diferencia de otros reguladores, tiene fama de ser indiferente a la rentabilidad si se produce a expensas de la estabilidad. Puede que los accionistas se lamenten, pero es probable que la economía esté mejor invirtiendo en lo real que en lo vacío.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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