Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles

“Grecia y Turquía van a robar millones de turistas a España”

“No ha habido cancelaciones en viajes de negocios en Barcelona. El Mobile será un éxito”

“El Ejecutivo no ha hecho todo lo que tenía hacer con los pisos turísticos”

Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojameintos Turísticos (Cehat)
Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojameintos Turísticos (Cehat)

Juan Molas (Barcelona, 1952) siente como otros muchos catalanes incomprensión e indignación por todo los sucesos que ha acontecido en los últimos meses en Cataluña, desde el referéndum del 1 de octubre, la violencia con la que se emplearon las fuerzas de seguridad en los colegios electorales o la esperpéntica huida de una gran parte del Ejecutivo a Bruselas. El presidente de los hoteleros en España lanza una pregunta al aire. “¿Quién paga ahora todo esto?”, se cuestiona indignado, mientras exhibe algunas de las cicatrices que todos estos acontecimientos han dejado en la industria turísticas. “La ocupación hotelera en Barcelona cayó un 7,5% en octubre y las reservas para los próximos meses se han ralentizado un 14%”, recalca. Cree que estas cifras no son precisamente buenas en un contexto de clara recuperación de los mercados competidores y en un futuro que augura una fuga de viajeros hacia destinos más baratos.

Mes y medio después del referéndum en Cataluña, las cosas parecen haberse calmado en cuanto a ocupación y reservas. ¿Se puede dar por finalizada esa crisis?

Si los acontecimientos políticos siguen en la línea de la última semana, puede que la caída aún tenga cierto recorrido. Para la recuperación de precio habrá que esperar más tiempo, ya que las tarifas que se están pagando en noviembre son sensiblemente inferiores a las previstas. Barcelona tiene mucha planta hotelera nueva o reformada, con necesidad de ocupaciones altas al mejor precio posible por los elevados compromisos financieros. Esto supone que para mantener ocupación se ha tenido que bajar precio a través de las plataformas fundamentalmente. La recuperación de precios, por lo tanto, no va a ser rápida y no se producirá, al menos, hasta 2018. El termómetro que definirá el fin de la caída será la navidad y enero, fechas en las que Barcelona tiene buenos niveles de ocupación.

En febrero está prevista la celebración del World Mobile Congress, cuya organización ha amenazado con irse a partir de 2019 si no se le garantiza seguridad y estabilidad. ¿Qué valoración hace de esa amenaza? ¿Cree que la pueden cumplir?

No ha habido cancelaciones en turismo de negocios, pero sí ha habido mucha más lentitud en las peticiones de presupuestos y contrataciones. Hay una cierta ralentización en las demandas para noviembre, diciembre y enero. Los grandes congresos contratados para 2018 se mantienen todos. Si no ocurre nada, el WMC tendrá el éxito de otros años, en el que la ciudad ha sido capaz de acoger a 100.000 personas en cuatro días con un impacto de 500 millones de euros.

¿Cuáles han sido los establecimientos más perjudicados por la crisis en Cataluña?

Los más afectados han sido los hoteles de cinco estrellas, a los que suelen acudir turistas de EEUU y de Asia. Son los primeros que cancelan por la lejanía del destino, el desconocimiento y porque vienen de países donde no se producen movimientos sociales, tal y como sucede en Europa. El ciudadano europeo está más acostumbrado a percibir una situación anómala en su entorno.

Avisa de que la crisis catalana coincide con una fuerte recuperación de mercados competidores de sol y playa. ¿Cómo puede afectar a la llegada de viajeros en los próximos trimestres?

Los estands de Grecia y Turquía estaban a reventar en la última edición de la World Travel Market, celebrada la pasada semana en Londres. Estos dos países son competidores directos de Baleares, Levante y Costa del Sol en turistas de sol y playa y van a tener recuperación importante a base de precio, con diferencias tremendas respecto a los paquetes que están comercializando los turoperadores para España. Ya pasó en el verano de 2017 en el que en algunos casos era más barato una semana en el Caribe que en la Costa del Sol. Para la temporada baja de 2018, que abarca desde noviembre de 2017 a abril de 2018, los precios de los viajes a Grecia, Turquía y Túnez son baratísimos. 

¿Cuál es el punto de equilibrio? ¿Sus precios son demasiado bajos o los de España demasiado altos?

Sus precios son demasiado bajos. Viajar a Grecia y Turquía es entre un 30% y un 40% más barato que a España en paquetes similares con hoteles de cuatro estrellas. Van a robar millones de turistas a España.

Prosiguen en su lucha con el Estado por el asunto de la comercialización de pisos turísticos no reglados en plataformas como Airbnb. ¿Se han sentido abandonados por el Ejecutivo en este punto?

La interlocución con el Gobierno es fluida y accesible, pero con grandes limitaciones presupuestarias, pese a ser uno de los sectores que más capacidad económica tiene y más recaudación genera. Lo que tenemos claro es que el Gobierno no ha hecho todo lo que tenía que hacer con los pisos turísticos. Tenía que haber liderado, pese a que las competencias están traspasadas a las comunidades autónomas, una iniciativa para el control de la fiscalidad, de la seguridad de los inquilinos o de las telecomunicaciones. Estas tres últimas dependen del Estado, como la excesiva opacidad que existe en la comercialización. En este último punto el Ejecutivo tenía que haber sido mucho más duro y haber intervenido desde el primer día. Primero tendrían que legislar que es una vivienda turística, impedir que haya 17 legislaciones diferentes, haber obligado a que todas las viviendas tuvieran un número de registro y haber obligado a las plataformas a que solo pudieran comercializar viviendas que estuvieran dadas de alta. Industria y Hacienda tienen todavía mucho que hacer para regular los pisos turísticos y controlar los pagos. El que hace trampas todavía no se siente suficientemente amenazado si se trata de averiguar de dónde obtiene esos ingresos.

El brexit no ha hecho mella en la cifras de llegadas de británicos a España. Reino Unido sigue siendo el primer mercado emisor, pese a la depreciación de la libra y el encarecimiento de los viajes a España. ¿Cómo explica este fenómeno?

Estamos positivamente sorprendidos por la poca o nula afectación del brexit en España. El turismo británico está teniendo un comportamiento ejemplar, con un nivel de fidelización sin precedentes. El 40% de los británicos que salen fuera de su país van a España y de ese porcentaje un tercio ha repetido más de diez veces. Es el cliente más fiel con mucha diferencia.

El pasado verano se produjeron los primeros episodios de rechazo a los turistas en lugares como Barcelona o Baleares. ¿Cree que se pueden repetir en los próximos meses?

Es complicado buscarle una solución cómoda para todos los actores implicados. La experiencia de Barcelona, Madrid o Granada así nos lo hace pensar. El deseo o la necesidad de visitar estas ciudades es parecido al que se produce en el caso de París o Florencia. El espacio físico es reducido por lo que habrá que hacerlo a través de cupos o redistribuyendo turistas en el tiempo.

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