Los retos de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal

Deberá definir su propio camino sin causar inestabilidad en un mercado en máximos

La valoración del impacto económico de la reforma fiscal de Trump será una de las claves

El presidente de EE UU, Donald Trump, junto a Jerome Powell, al que ha nominado para presidir la Fed
El presidente de EE UU, Donald Trump, junto a Jerome Powell, al que ha nominado para presidir la Fed REUTERS

La primera lectura del nombramiento de Jerome Powell al frente del banco central más poderoso del mundo es de continuidad. El próximo presidente de la Fed lleva desde 2012 en el consejo de gobierno de la Reserva Federal y en todo momento ha estado alineado con las posiciones de consenso y ha respaldado las medidas adoptadas por Janet Yellen. Pero ahora le llega el momento de tomar los mandos y de conducir a la economía estadounidense en un nuevo entorno, en el que los estímulos monetarios se irán replegando y en el que deberá retratarse en cuestiones tan decisivas como la regulación financiera o el mantenimiento de la independencia de la Fed, clave para mantener su credibilidad y una comunicación fluida con los inversores.

De entrada, el mercado ha reaccionado con calma a la designación de Powell, al que considera afín a sus intereses. El nuevo presidente de la Fed se forjó de hecho en Wall Street y cimentó su fortuna personal en el fondo de capital riesgo Carlyle. No es tampoco un economista de formación, a diferencia de sus predecesores Bernanke y Yellen. Le avala su larga trayectoria en el sector financiero, en el Tesoro estadounidense y en la propia Fed pero deberá afrontar un momento excepcional en política monetaria, en el que se están elevando los tipos de interés y reduciendo el balance, después de años de estímulos que han llevado al mercado a máximos y cuya retirada, si no es ordenada, hace temer por un shock monumental.

“Hasta ahora, Powell ha seguido la trayectoria marcada por Yellen. Pero ¿qué sucederá cuando él tenga que crear su propia trayectoria? Sabemos que la personalidad del presidente de un banco central es clave para la credibilidad de su política monetaria”, señala Philippe Waechter, economista jefe de Natixis AM, que alude a la importancia que tuvo la llegada de Draghi durante la crisis.

Yellen deja marcada la hoja de ruta para el período más inmediato, pero Powell deberá lidiar con las presiones que se presumen en el partido republicano, al que es afín, para un mayor endurecimiento de la política monetaria y con los efectos que sobre la economía estadounidense tendrá la reforma fiscal que acaba de presentar Donal Trump y que contempla, entre otras medidas de calado, una reducción del impuesto de sociedades del 35% al 20%. Nomura explica que Powell deberá valorar si el impacto de esa reforma, y su consiguiente impulso a la economía, tiene un carácter más cíclico, ante lo que podría acelerar el alza de tipos. O si tendrá un efecto más duradero, capaz de elevar el crecimiento potencial de forma más permanente, lo que podría persuadirle de endurecer en mayor medida su política monetaria.

Powell tendrá que forjarse su credibilidad ante los inversores y garantizar la independencia de la Fed ante Trump

Regulación

La postura de Powell ante los planes de Trump de dar marcha atrás a la regulación financiera desarrollada con la crisis sí promete diferir de la de Yellen. El futuro presidente de la Fed –una vez venza el mandato de Yellen a finales de enero– ya se ha mostrado proclive a abrir la mano, aunque no hasta el punto de desmontar la regulación construida. “Powell podría ser más partidario que Yellen de relajar la regulación financiera pero lo más probable es que se incline por pequeños ajustes, relacionados como los test de estrés y los ratios de apalancamiento y se resista a cambios sustanciales que minen la efectividad de la actual regulación”, señalan en Nomura.

Independencia

Considerado una suerte de versión republicana de Yellen, Powell también deberá hacer valer la independencia de la Fed y resistir a la tentación de Trump de influir sobre la política monetaria del banco central. “Estoy comprometido con tomar decisiones con objetividad y basadas en las mejores evidencias disponibles, en la larga tradición de independencia de la política monetaria”, avanzó Powell en declaraciones cuando fue presentado por Trump como sucesor de Yellen.

Vicepresidencia vacante

Una de las dudas que surgen ante el mandato de Powell al frente de la Fed es qué papel asumirá la vicepresidencia, vacante tras la salida de Stanley Fisher. El presidente tiene habitualmente influencia sobre la designación de su número dos y Powell podría optar por un perfil más académico que le complemente, sugieren desde Nomura. 

El perfil de la Reserva Federal puede cambiar en el próximo mandato no solo por la designación de un nuevo presidente sino por el resto de renovaciones pendientes. Hay tres asientos libres sobre un total de siete en el consejo de gobierno de la Fed. Donald Trump ha designado ya a dos: Powell, que debe ser ratificado aún por el Senado, y Randal Quarles, que ya ha sido confirmado en su puesto. Queda todavía un nombramiento pendiente al que se puede sumar un cuarto si Janet Yellen decide abandonar este órgano antes de 2024, cuando finaliza su mandato en este órgano. “El consejo de gobierno de la Fed será muy diferente a lo que hemos estado acostumbrados a ver con la presidencia de Bernanke y Yellen”, advierten en Natixis AM.

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