El lobby del refresco gana a Bloomberg la batalla del impuesto al azúcar en Chicago

La ciudad de EE UU elimina el gravamen tras solo tres meses

El exalcalde de Nueva York invirtió 5 millones en publicidad a favor de la medida

Latas de refresco.
Latas de refresco.

El empresario y político Michael Bloomberg no ha podido frente al lobby de los refrescos. El exalcalde de Nueva York ha fracasado en su intento por defender el impuesto a las bebidas azucaras en el condado de Cook, donde se encuentra Chicago. El consejo local ha retirado el gravamen apenas tres meses después de su entrada en vigor y menos de un año desde que se aprobó.

Chicago se convirtió a finales del año pasado en una de las primeras ciudades estadounidenses en implantar el impuesto a las bebidas azucaradas. Los consumidores debían pagar un céntimo de dólar por onza (0,03 litros aproximadamente).

El impuesto sobre la bebidas azucaradas ha sido un tema de enfrentamiento entre Gobiernos e industria en los últimos años. Países como Reino Unido, Francia o México han implementado este gravamen. En España, Cataluña lo aplica desde primavera, mientras el Gobierno central, que lo anunció en diciembre, no lo ha implementado hasta el momento.

Al igual que ocurrió en todos esos lugares, el impuesto de Chicago nació con el rechazo de las organizaciones de fabricantes de bebidas. La asociación Can the Tax, que incluye a las marcas de bebidas y a los comerciantes, emprendió una batalla contra la decisión del consejo local.

El impuesto debía implementarse en junio, pero una demanda por parte de la citada organización llevó a que un juez suspendiera temporalmente el gravamen, que acabó aplicándose en julio. Las arcas del condado recibirían, según las previsiones, 80 millones de dólares en 2017 y más de 200 millones anuales a partir de 2018.

Desde entonces, Can the Tax comenzó campañas mediáticas y en los distritos cuyos representantes votaron a favor del impuesto, convenciendo a sus votantes de lo negativo del impuesto.

A la par, entró en juego el exalcalde de Nueva York. Bloomberg intentó en su momento sacar adelante una ley contra estas bebidas, sin éxito. El empresario echó el resto desde septiembre e invirtió tres millones de dólares –anteriormente había destinado otros dos millones–, según informan medios locales, a favor de dicho gravamen. En la campaña se culpaba a las empresas de bebidas de enfocarse en los menores, culpándoles de la obesidad infantil.

Pero los esfuerzos del empresario que ocupa la undécima posición en la lista Forbes de las mayores fortunas del mundo fueron en vano. La semana pasada se convocó una nueva votación en el consejo del condado. Si el resultado en noviembre fue de nueve votos a favor y ocho en contra, hace unos días cambió a 15 en contra y tan solo dos a favor.

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