La unión bancaria europea es un espejismo

La idea de un fondo de depósitos común no ha llegado a nada desde que se propuso

Las economías fuertes temen tener que compensar a las más débiles en una crisis

Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la ComisiónEuropea para el euro y el diálogo social.
Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la ComisiónEuropea para el euro y el diálogo social.

El Himno a la Alegría de Beethoven celebra la fraternidad humana; pero garantizar los depósitos de los demás es otra cosa. La propuesta de garantizar los ahorros hasta 100.000 euros mediante una unión bancaria europea no ha llegado casi a ningún lado desde que fue introducida por primera vez en noviembre de 2015.

El plan original de la Comisión Europea contemplaba crear para 2024 un fondo equivalente al 0,8% de los depósitos garantizados de los bancos de la zona. Eso equivaldría a 43.000 millones. Los ahorradores dependen de sistemas nacionales, financiados por bancos locales, que ofrecen diferentes niveles de cobertura y financiación. Si el plan se queda corto, los Gobiernos tienen que compensarlo. Para romper ese vínculo y crear condiciones de igualdad, los bancos europeos necesitan un respaldo común.

La objeción viene del riesgo moral. Economías fuertes como Alemania temen que tendrían que compensar, por ejemplo, a los depositantes griegos si son víctimas de otra crisis.
El intento de la Comisión de cuadrar este círculo se divide en dos partes. Una fase inicial, denominada “fase de reaseguro”, permitiría que los sistemas nacionales de garantía de depósitos tomen prestado del fondo paneuropeo para cubrir pérdidas en los depósitos hasta el límite de 100.000 euros. Los bancos sanos que quedaran en el país –asumiendo que hubiera– podrían devolver el préstamo a posteriori.

Si esto fuera insuficiente, en una segunda “fase de coaseguro” el fondo paneuropeo cubriría pérdidas directamente. No obstante, es crucial que cualquier ayuda dependa de que los bancos de un país aprueben una “revisión de la calidad de los activos” que evalúe las provisones y las deudas incobrables. Sólo aquellos considerados suficientemente seguros podrían beneficiarse de la cobertura del sistema.

Las propuestas debilitan el círculo vicioso deuda soberana-bancos, pero solo a expensas de entregar más poder a los supervisores europeos. Puede que Francia y Alemania hayan elegido recientemente líderes ardientemente pro-UE. Pero el poder de los acreedores y la condicionalidad siguen estando a la orden del día.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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