Cuando Pruno eclipsó a su hermano mayor

El segundo vino de Finca Villacreces se convirtió en la gran estrella de la bodega

Tiene 500.000 botellas vendidas, después de que Parker le concediera 94 puntos

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Vista de la bodega FincaVillacreces, en la Ribera del Duero; y botellas de Finca Villacreces y Pruno.

Esta es una historia de hermanos, de rivalidades bien entendidas. En la bodega Finca Villacreces, en la milla de oro de la Ribera del Duero (Valladolid), en un viñedo de 140 hectáreas entre el río Duero y un bosque de pinos centenarios, propiedad desde 2003 del grupo Artevino, todo discurría con normalidad: elaboraban el vino Finca Villacreces, un proyecto que había arrancado en los años noventa con el anterior propietario, con uvas extraídas de las mejores parcelas.

Sin embargo, tal y como recuerda Lalo Antón, consejero delegado del grupo vinícola, fundado por su padre, Gonzalo Antón, y propietario además de Bodegas Izadi, en la Rioja Alavesa; Vetus, en Toro y Rueda; y Orben, en la Rioja, con la añada 2010 explotó un fenómeno con el que no contaban. Nació Pruno, un vino joven, que venía a cubrir un segmento que el hermano mayor, Finca Villacreces, con un tirada más limitada, de 70.000 botellas, y un precio de 22 euros, no cubría.

Nada más lanzarlo al mercado, el crítico de vinos con más predicamento del mundo, el estadounidense Robert Parker, le concedió 94 puntos en su clasificación de vinos por debajo de 20 dólares. En una semana se agotó la producción de Pruno, del que cada año salen a la venta 500.000 botellas a un precio en tienda de unos 11 euros. “Es un vino democrático, que se puede encontrar en un restaurante por debajo de 20 euros. Cada año lo tenemos vendido porque la prunomanía continúa.

"De hecho tuvimos que hacer cupos”, recuerda Antón. El 50% de la producción se dirige al mercado nacional y el resto al internacional, foco al que ha dedicado especialmente dedicado el responsable del grupo bodeguero en los últimos tiempos, volcado en la comercialización de vino en el exterior.

Ahora, y a pesar de que Pruno sigue imbatible, el hermano mayor de la bodega, Finca Villacreces, reclama su espacio. En la presentación de la añada 2015, Antón señaló que este vino personifica la identidad, la elegancia y el estilo de esta bodega, asentada en Quintanilla de Onésimo (Valladolid). “Es un paso adelante, por la selección de las mejores cepas de la finca y una elaboración pausada en depósitos de cemento y tinas de madera, además de una crianza más larga que le dota de elegancia y potencia frutal”, añadió.

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