Muñoz: “La moqueta ha muerto por insana, pero la alfombra sobrevivirá”

Delfín Muñoz es el director general de Los Fernández

La empresa, además de confeccionar, arreglar y limpiar alfombras, las alquila

Muñoz: “La moqueta ha muerto por insana, pero la alfombra sobrevivirá”

Casi sin buscarlo fue como Delfín Muñoz (Burgos, 1953), hoy director general de Los Fernández, se topó con esta empresa de alfombras y tapices madrileña que supera el siglo de antigüedad. “Trabajaba como administrador de fincas y en 1993 me enteré de que vendían una nave entera, pero llena de alfombras. Fue así como supe que el negocio de Los Fernández no andaba del todo bien y, tras pensarlo detenidamente, me hice con toda la empresa”, cuenta.

Así, manteniendo el nombre y la tradición pero cambiando algunos detalles, fue como los números comenzaron a reflotar. Hasta que en la crisis cayó todo. Fue ahí cuando Muñoz se puso a explorar diferentes caminos con los que diversificar la empresa: “Vimos que la gente ya no se gastaba 3.000 euros en comprar una buena alfombra, pero sí que pagaba 200 para repararla o limpiarla”. Surgió así un nuevo servicio, con el que Los Fernández se abrió hueco en una temporada difícil, manteniendo a viejos clientes y ampliando el porfolio: “Tenemos en torno a 30.000 clientes, entre particulares, empresas y edificios institucionales y administrativos”, relata Muñoz desde su despacho, en la sede central de la firma, ubicada en la calle General Martínez Campos de Madrid.

Allí, en las cocheras de un viejo palacete levantado en 1930, cuentan con una tienda, las oficinas y varios almacenes donde reposan unos 7.000 metros cuadrados de alfombras y tapices, tanto de primera como de segunda mano. En su despacho, decorado al estilo burgués, con moqueta, muebles de madera y piel y un gran tapiz sobre la pared, llama la atención una pequeña colección de motos, lo único que parece no estar en su lugar.

Poco a poco, con la economía reflotando, el negocio, en el que trabajan un total de 25 personas, mejora sus números. “Hemos pasado de una facturación de 400.000 euros en los peores años a una que supera el millón, y estamos creciendo en torno al 30%”. Muñoz reconoce que no es fácil subsistir en un mercado como el actual, con nuevas tendencias decorativas en el hogar y la oficina y con grandes empresas que producen alfombras en masa. “La moqueta ha muerto por antihigiénica e insana, pero la alfombra sobrevivirá”. Y aunque la gente ya no se gaste 600 euros por metro cuadrado, “que es lo que vale una buena alfombra”, sí limpian y reparan las que ya tienen. “Ahí, por nuestro trabajo, es donde nosotros ganamos clientes”.

Muñoz también tiene otra fuente de ingresos que, aunque menor, va ganando fuelle: el alquiler. “Por su trayectoria, Los Fernández dispone de miles de alfombras y tapices de época, y mucha gente alquila nuestros productos para bodas, eventos y, cada vez más, para el rodaje de series y películas ambientadas en los siglos XIX y XX”.

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