Alonso: “Somos un equipo de barrio y vamos a jugar la Champions League”

Nacho Alonso dejó su cargo como director del Grupo San José para emprender

Junto a tres socios acaba de lanzar una firma de refrescos embotellados en luna llena

moonwater

Su historia profesional puede considerarse de éxito. Estudió Derecho, que complementó con un grado en Gestión empresarial y con varios cursos de posgrado. Con todo este expediente académico, Nacho Alonso, madrileño de 45 años, comenzó a trabajar en el grupo gallego San José, dedicado en un principio a la distribución de firmas deportivas, donde en apenas seis meses fue nombrado subdirector, y con solo 26 años ascendió al puesto de director. Acabó dirigiendo nueve empresas y 12 marcas dentro del citado grupo empresarial. Fue hace dos años cuando decidió que quería dar un cambio, tanto a su vida personal como profesional. “Creía que tenía que hacer otra cosa en la vida”. Dejó el trabajo y se matriculó en un máster sobre digitalización en el ISDI. Le cambió la vida, como también lo hizo encontrarse, mientras paseaba a su perro por el Barrio de las Salesas, a su amigo Pablo Tresguerres. Le habló de un proyecto, Moonwater, en el que ya estaban implicados otros dos socios más, Daciel Fernández e Ismael Sánchez. A los cuatro, además de las ganas de emprender, les unía una tierra muy especial, Asturias.

Yes allí , en la localidad de Bueño, donde han establecido, con un millón de euros de capital, la sede social de la compañía, y de donde procede el agua del manantial con el que han elaborado la primera tanda de Moonwater, un refresco carbonatado con jengibre y lima, embotellado la noche del pasado 5 de octubre, en plena luna llena. Esta es la filosofía con la que nace este producto, buscando la diferencia con las superlunas y abriendo un nicho de mercado: cada lunada (añada) será diferente y en cada una de ellas se harán entre 10.000 y 300.000 latas. A pesar de que la sociedad está en Asturias, el cuartel general de Moonwater se encuentra en un vistoso ático, próximo a la calle Génova de Madrid. “He cambiado por completo mi forma de trabajar, ahora trabajo muchas más horas de manera diferente, me divierto mucho más”.

Su mesa de trabajo tiene impresos los dos rombos imagen de la marca, obra del diseñador gráfico Óscar Mariné. “Somos un equipo de barrio que venimos a jugar la Champions League de los refrescos”, afirma Alonso, coleccionista de todo tipo de objetos, desde calaveras a todos los objetos que tengan que ver con Star Wars. En la pared, dentro de un espacio “que queríamos que fuera cinematográfico”, destaca un gran mural, a modo de libro de visitas, con pintadas y firmas de familiares y amigos, con los mejores deseos para la empresa. De momento, quieren seguir siendo pequeños para ir creciendo poco a poco, “no buscamos capital de terceros, porque la idea es que si el plan dibujado en el papel se sostiene ser rentables a partir del segundo año”.

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