EE UU será un rival fiscal mayor para Europa que Amazon o Apple

La OCDE se plantea ajustar las reglas para incluir la presencia comercial de las empresas, además de la física

Eso afectaría a los impuestos que deben pagar en su país natal

Vestager fiscalidad
Margrethe Vestager, comisaria de Competencia de la UE, el miércoles.

La zarina antitrust europea Margrethe Vestager está cerrando las lagunas fiscales, la mitad de la batalla tributaria. La otra mitad –igualar los impuestos a nivel mundial– puede que esté fuera de su alcance.

Vestager ordenó ayer a Luxemburgo recaudar 250 millones de Amazon, diciendo que una decisión de 2003 había permitido al gigante evitar los impuestos que debería haber pagado por tres cuartas partes del beneficio obtenido con las ventas en la UE. Irónicamente, Jean-Claude Juncker, ahora presidente de la Comisión Europea, era entonces primer ministro del país. Amazon está valorando apelar, y Luxemburgo está en desacuerdo con la decisión.

Sin embargo, es otro hito en la cruzada de Europa contra lo que percibe como evasión de impuestos; y va bastante bien. Es cierto que a Irlanda parece estar costándole recaudar 13.000 millones de Apple, pero la decisión de Vestager de remitir al país a los tribunales europeos debería ayudar a acelerar las cosas. Más importante aún, algunos de los métodos de evasión fiscal más clamorosos son ahora más difíciles de realizar, tanto en Irlanda como en Luxemburgo, tras varias reformas legales.

La siguiente fase del impulso europeo en materia de impuestos corporativos se enfrenta a un enemigo mucho mayor: EE UU. El mes pasado la Comisión expuso el desafío que supone fiscalizar a los gigantes de la tecnología usando reglas diseñadas para empresas físicas. Los pagos se deben realizar en los países donde las empresas se consideran “permanentemente establecidas”. Dado que las tecnológicas pueden prestar servicios online con poca o ninguna presencia física, Bruselas estima que pagan en la práctica impuestos a la UE equivalentes a la mitad de lo que pagan sus pares no digitales.

Una solución lógica es ajustar las reglas para incluir la presencia comercial, algo en lo que está trabajando la OCDE. Eso, sin embargo, afectaría a los impuestos que teóricamente deberían pagar en EE UU. Los movimientos para cambiar el régimen fiscal de aquel país vuelven el asunto confuso en cualquier caso. Pero es difícil imaginar que Donald Trump firme un acuerdo en el que Europa gane lo que pierde EE UU.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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