Las recetas de Richard Branson para triunfar

El fundador de Virgin Group explica en Madrid cómo ha sido su camino a la cima del éxito

Jamás se pierde una aventura y nunca consiente que alguien haga algo antes que él

virgin
De izquierda a derecha, el presidente del IE, Santiago Íñiguez, y el fundador de Virgin Group, Richard Branson, durante su conversación en el World Business Forum, celebrada este martes en Madrid.

El fundador del grupo Virgin, Sir Richard Branson (Surrey, Inglaterra, 1950), es un hombre optimista que siempre trata de sacar provecho de los contratiempos. Según relató en su una conversación que mantuvo ayer, mano a mano, con el presidente de IE University, Santiago Íñiguez, en el World Business Forum, esa es la clave de su éxito. Su historia apoya la teoría: un día estaba en Puerto Rico queriendo llegar a las Islas Vírgenes Británicas y su vuelo fue cancelado por falta de pasajeros. Branson estaba desesperado por llegar porque su novia le esperaba allí, así que alquiló una avioneta, escribió en un cartel virgin (virgen, en inglés) para indicar su destino y llenó el avión de pasajeros. Fueron los primeros clientes de lo que hoy es Virgin Atlantic Airways, una aerolínea con 8.875 empleados. El magnate británico lo consideró un buen negocio: él logró su objetivo y los pasajeros estaban contentos porque llegaron a su destino.

Durante su ponencia, el multimillonario insistió en que, desde entonces, nunca entra en un negocio “solo por dinero, tiene que repercutir en un bien para la sociedad”. Sostuvo que “si cada compañía intentara solucionar un problema del mundo, además de ganar dinero, colaboraría para que hubiera muchos menos conflictos”. Asegura que ha enfocado de esta manera sus empresas: desde Student, una revista que fundó con 15 años para intentar parar la guerra de Vietnam, a Virgin Galactic, con la que pretende que la gente cumpla su sueño de ir al espacio en los próximos meses, de forma asequible y con el menor impacto ecológico posible.

Branson destina todo lo que gana en conferencias, como la mencionada en el World Business Forum a organizaciones sin ánimo de lucro, de la que no detalló su importe. El magnate explicó que las empresas Virgin establecen un círculo cuando se asientan y cuidan de su entorno, por ejemplo, tratando de buscar una casa para la gente que no tiene hogar o procurando ordenadores para las escuelas que carecen de ellos. Además, Virgin Group cuenta con numerosas iniciativas sociales. Es el caso de The Elders (Los Mayores), un conjunto de líderes mundiales, que su impulsor ha bautizado como “consejo de sabios”, y del que formó parte Nelson Mandela, así como el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter, o la primera mujer presidenta de Irlanda, Mary Robinson. Esta institución trata de mediar en países en los que hay algún conflicto, como sucedió recientemente en las elecciones en Kenia.

Branson insistió durante su intervención en que el buen humor es una cualidad fundamental para todo en la vida. De hecho, dentro de su ajetreo y a sus 67 años, sigue encontrando fuerzas, porque “amo la vida, adoro aprender y me encanta retarme”, explicó a los asistentes, en su mayoría directivos y empresarios. Los grandes desafíos, por tanto, son su fuente de energía. “Me dijeron que nadie había cruzado el océano en globo aerostático, y eso es un reto irresistible para mí”. Y dicho y hecho. En 1987, él y su amigo Per Lindstrand fueron los primeros hombres en sobrevolar el Atlántico en este medio de transporte. “Si digo que no a algo y veo que otro lo hace, me arrepiento muchísimo”, reconoció. Es aventurero por naturaleza, y aunque eso le ha causado algún problema, cree que ese tipo de cosas son las que dan emoción a su existencia. En este sentido, señaló que el deporte es una de las claves para seguir activo. “Todos los años me pongo retos bastante duros para realizar con mi familia”. Juntos han abordado hazañas, como la de subir a la cima del volcán Etna o cruzar del sur de Italia a Sicilia nadando.

Para Branson, estas andanzas no solo le preparan físicamente, sino que ayudan a mantener a la familia unida. El multimillonario se considera afortunado porque, a pesar de viajar durante la mitad del año, “he pasado más tiempo con mis hijos que la mayoría de la gente”. Esto se debe a una de sus máximas: aprender a delegar. En su opinión, lo importante es “confiar en alguien para llevar el día a día de la empresa, te libera para crear nuevas ideas”, y sentenció: “Si a mí me atropellan mañana, sé que Virgin seguiría funcionando igual”.

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