Expertos animan a diseñar programas que premien los fallos

Errores que son aciertos en startups

Saber abandonar, detrás de una idea llega otra. Ycompetir, pero aportando valor añadido.

Errores que son aciertos en startups

En internet no está todo inventado, pero sí está todo intentado. Yen esos conatos, fracasos o fallos pueden que estén las claves para seguir avanzando. Porque el proyecto de un emprendedor es una especie de carrera contra la incertidumbre, en la que poco a poco se van despejando las incógnitas. Según explica Luis Martín Cabiedes, responsable del fondo Cabiedes & Partners, que ha ejecutado más de 60 inversiones en startups y autor del libro ¿Tienes una startup?Todas las claves para conseguir financiación (Gestión 2000), aunque la aventura salga mal, no hay que tirar la toalla. No hay que tenerle miedo al fracaso y hay que saber marcharse. Porque el error puede acabar siendo un acierto en el futuro.

El fallo de buscar un inversor pronto

Si es posible, toda startup debería optar por conseguir la financiación inicial de sus clientes y no de sus inversores. Y si necesita más fondos de los que pueden aportar la propia empresa o los emprendedores y su entorno más cercano, es solo entonces cuando puede haber llegado el momento de acudir a inversores profesionales. Ni antes ni después, advierte el inversor Luis Marín Cabiedes. “Ni tampoco de forma obligatoria”.

Porque, en su opinión, uno de los fallos que más comúnmene cometen los emprendedores es el de acudir a un inversor demasiado pronto. “A veces, se presentan ante el inversor y le dice que le quiere contar una idea a la que le está dando vueltas. Empiezan mal y puede que no causen buena impresión”. Conviene esperar a que la idea esté cuajada. Es un error del que se aprende rápido.

“El momento adecuado para abandonar o redefinir un proyecto es sencillamente cuando alguno de los factores claves de los que depende su viabilidad queda demostrado que no es como se planificó”. Y señala que los momentos iniciales son los de mayor desasosiego, pero solo hasta cierto punto, “si la cosa no sale, hay que reconocerlo e irse a otra”. Porque en internet hay muchas oportunidades y si no se acierta a la primera, tarde o temprano habrá una nueva que dé opciones. Porque como ha repetido en ocasiones el fundador de Virgin, Richard Branson:“Las oportunidades de negocio son como los autobuses, viene siempre otra detrás”.

En opinión de Rita Gunther McGrath, profesora en la escuela de negocios de Columbia y consultora de estrategia, no es lo mismo fallar en aquello que la empresa sabe hacer, que hacerlo en un terreno nuevo. Para aprender a fracasar de manera inteligente, las empresas “necesitan crear en la organización un contrato para el fracaso inteligente. La clave reside en planificar con sumo cuidado, de manera que cuando el fracaso llegue, la organización aprenda algo de él”, explicó durante su participación en el World Business Forum. Este congreso, que finalizó el mes pasado en Hong Kong, se volverá a celebrar en octubre en Madrid. Por su parte, Linda Rottenberg, consejera delegada y cofundadora de la red de emprendedores Endeavor, defiende lo que ella denomina una actitud startup, incluso en los trabajadores de las grandes compañías, y anima a los responsables de estas a “establecer programas que premien los fallos para impulsar la innovación”.

También conviene, así lo cree Mark Murphy, fundador y presidente de Leadership IQ, saber reconocer ese regalo oculto que se envuelve en un fracaso. Porque es importante el momento en el que cada uno se enfrenta a una situación difícil y qué se hizo para adaptarse a ella. La clave es no tropezar dos veces con la misma piedra. Así lo asegura Richard Branson, que durante su participación en el World Business Forum de Nueva York, expuso el caso y el fracaso de Virgin Cola, ya que es complicado competir con las multinacionales, en este caso Coca-Cola, por su gran dominio del mercado. Desde entonces, “solo competimos con las grandes compañías cuando somos mejores que ellos, cuando podemos marcar la diferencia”, comenta. Y pone, como ejemplo, el caso de la aerolínea Virgin Atlantic.

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