Merkel logra su cuarta victoria pero no evita la fuerte irrupción de la extrema derecha

La canciller parece abocada a un tripartito con liberales y verdes

Los socialistas se hunden y anuncian su salida de la gran coalición

La canciller Angela Merkel vota en Berlín
La canciller Angela Merkel vota en Berlín AP

Angela Merkel se ha impuesto hoy por cuarta vez consecutiva en unas elecciones generales en Alemania, con un 32,5% de los votos, según los sondeos a pie urna publicados nada más cerrarse los colegios electorales a las seis de la tarde por la cadena de televisión ARD.

La indiscutible victoria de la canciller se ve empañada por la irrupción con fuerza del grupo de extrema derecha Alternativa para Alemania (13,5% según los mismos sondeos) y por las dificultades para formar Gobierno de coalición con el Parlamento más fragmentado de los últimos 50 años.

Los socialistas (SPD), aliados del Gobierno de Merkel, se quedarían en torno al 20%, cinco puntos menos que en 2013; los liberales (FDP) regresarán al Parlamento (con 10,5%), y los Verdes y la extrema izquierda (Die Linke) llegarían al 9,5% y 9%, respectivamente.

Alexander Gauland, colíder de Alternativa para Alemania (AFD), compareció entre vítores de sus militantes apenas un minuto después de que se publicasen unos sondeos a pie de urna que les convierten en la tercera fuerza política del Parlamento alemán, solo por detrás de conservadores y socialistas.

"Vamos a recuperar nuestro país", prometió Gauland, líder de un partido basado en la eurofobia y la xenofobia y que, según sus críticos, representa el regreso al parlamento federal de una extrema derecha ausente desde la caída del nazismo y el fin de la II Guerra Mundial. 

Los sondeos a pie de urna indican que los dos grandes partidos, los conservadores de Merkel (CDU) y los socialistas de Martin Schulz (SPD), han pagado electoralmente cuatro años de gran coalición, la segunda alianza contranatura desde que Merkel llegó al poder en 2005.

La CDU y el SPD pierden varios puntos de apoyo, una caída que podría debilitar el liderazgo casi indiscutido de Merkel y poner en peligro el futuro político de Schulz, que regresó a la política nacional tras dos décadas en Bruselas como miembro del Parlamento Europeo.

Schulz ha reconocido el batacazo poco después del cierre de los colegios electorales. "No hemos logrado nuestro objetivo, no hemos logrado movilizar y retener a nuestro electorado", señaló el candidato del SPD. Aunque reivindicó los logros de su partido durante la coalición con Merkel, Schulz anunció que "la colaboración con la CDU ha terminado". Los socialistas descartan repetir la gran coalición y anuncian su paso a la oposición.

La canciller, Angela Merkel, fue la última en comparecer y también admitió su creciente fragilidad a pesar de la victoria. "Nos hubiera gustado un resultado mejor pero era un gran desafío", se disculpó tras quedarse por debajo del 35%, el umbral que el ala crítica de su partido había exigido como objetivo mínimo.

El programa eurófobo y anti-inmigración de Alternativa para Alemania (AFD) parece haber absorbido la hemorragia de votos de los partidos tradicionales. El grupo, nacido en 2013 en plenas protestas contra la inyección de dinero alemán en el rescate de Grecia, ha logrado en cuatro años entrar en 13 de los 17 parlamentos regionales de Alemania. Y tras la votación de hoy, podría contar con varias decenas de escaños en el Bundestag (parlamento federal) en Alemania.

Los partidos tradicionales llamaron en las últimas horas a una movilización del electorado, para evitar que la temida abstención favoreciese a Alternativa para Alemania. La petición parece haber surtido efecto, al menos, durante la primera parte de la jornada electoral. A las 14 horas, tras seis horas de votación, la participacíón se situó en 41,1%, solo tres décimas por debajo del dato de 2013.

Tortuosa negociación

Aun así, AFD ha logrado convertirse en el tercer grupo parlamentario. Y el resultado podría abocar a Merkel a unas complicadas negociaciones para formar coalición. La opción más sencilla sería repetir la gran coalición (derecha-izquierda) pero ni la CDU ni el SPD desean repetir una fórmula que, a menudo, genera frustración en el electorado.

Los conservadores de la canciller apostaban por lograr la mayoría absoluta con el grupo liberal (FDP), pero los primeros sondeos a pie de urna indican que, tal vez, no sumen los escaños necesarios.

La segunda posibilidad sería un gobierno tripartito (conservadores-liberales y verdes), una amalgama que ocupa el gobierno en varias regiones alemanas. A nivel federal, sin embargo, podrían saltar chispas entre liberales y verdes, que mantienen visiones contrapuestas en asuntos como la política europea. A pesar del riesgo, el tripartito parece ser la única opción viable para Merkel.

Europa, a la espera

Merkel ha asegurado que "hemos recibido un mandato y asumiremos nuestra responsabilidad" de formar gobierno. Los colores de la nueva coalición marcarán la política de Berlín con el resto del continente. La Francia de Emmanuel Macron confía en recuperar la fuerza del eje franco-alemán para fortalecer la zona euro y la UE. El presidente francés tiene previsto presentar este martes su agenda para dotar a la zona euro de instrumentos anticrisis como la creación de un Fondo Monetario Europeo o de un presupuesto común.

La irrupción de la extrema derecha xenófoba en Alemania podría jugar, curiosamente, a favor del entendimiento entre París y Berlín, que ya comparten un problema que hasta ahora solo inquietaba a Francia por la pujanza del Frente Nacional. El contagio eurófobo del electorado alemán debilita internamente a Merkel, pero puede obligar a la canciller a buscar soluciones europeas que frenen el ascenso de las fuerzas partidarias de disolver la UE.

Durante la crisis del euro, Merkel ha ignorado las peticiones de reforzar la zona euro cursadas por países en serias dificultades económicas (como España o Italia) o políticas (como Francia). Merkel retrasó el rescate de Grecia o la creación del fondo de rescate de la zona euro para no poner en peligro los resultados de su partido, en un esfuerzo por no perder al electorado más reacio a la implicación de Alemania en la UE. Pero la irrupción de AFD ha provocado la huida de parte de ese electorado, tanto de la CDU como del SPD.

Los dos partidos han expresado su deseo de recuperar a ese electorado. El SPD recuperando su papel de "oposición", como ha asegurado Schulz. Los conservadores, previsiblemente, se debatirán entre la salida Macron, con una clara apuesta por Europa, o el repliegue nacioinalista defendido por los aliados bávaros de la CSU.

La canciler, sin embargo, ya ha dejado claro durante su campaña su intención de entenderse con el Gobierno de Macron para pasar definitivamente la página de una década de crisis en la zona euro. Los Verdes, si entran en el Gobierno como parece probable, podrían ser el antítdo de la eurorreticencia de los Liberales. Y el resultado paradójico sería una Merkel más débil y una Europa más fuerte.

Bruselas apuesta por esa salida y el presidente del Consejo Europeo, Donadl Tusk, ya anunció 48 horas antes de las elecciones en Alemania la convocatoria de una cumbre europea de la zona euro en el mes de diciembre para lanzar la reforma de la zona euro. Tusk desea que los primeros cambios, como el Fondo Monetario Europeo, estén en marcha solo nueve meses después, en junio de 2018.

 

 

 

 

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