CNMV
Edificio de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La nueva regulación pone en jaque a las firmas de asesoramiento financiero

El borrador de la ley no reconoce la principal vía de ingresos de las Eeafis

El legislador descarta que puedan operar por medio de agentes

Las Empresas de Asesoramiento Financiero (EAFI) tienen los días contados. La nueva regulación que se va a aprobar sobre instrumentos financieros restringe severamente la principal vía de facturación de este tipo de sociedades y va a abocar a la desaparición o reconversión de esta figura jurídica.

La primera directiva de instrumentos financieros (Mifid I) creó en España la figura de las Eafis hace 10 años. En la actualidad hay 170 Eafis operando. En conjunto asesoran a un patrimonio que roza los 30.000 millones de euros, según los datos facilitados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Si Mifid I creó la figura, Mifid II parece que va a acabar con ella. El borrador de real decreto que traspondrá la mayor parte de esta directiva fue aprobado el 4 de agosto. En el texto se establece tal cantidad de exigencias regulatorias para que una firma de asesoramiento pueda ser considerada como une Eafi, que la mayoría optará por buscar otras fórmulas jurídicas, de acuerdo con varios despachos especializados en derecho financiero.

“La figura de las Eafis está muerta si se mantiene el texto del borrador, como parece que va a ser”, explica Juan Manuel Vicente Casadevall, socio de la firma Kessler & Casadevall Asesores de Inversión.


Cambio en la fórmula de facturar

Hasta ahora, la formula más habitual que tenían las Eafis para cobrar era a través del “neteo”. En lugar de cobrar unos honorarios por prestar sus servicios (como hacen los abogados o los auditores), pasaban una factura que en la práctica se reducía a 0, porque compensaban el coste del asesoramiento con los ingresos cobrados en forma de comisión por la comercialización de fondos de inversión.

La nueva regulación no contempla que se pueda seguir con esta práctica, así que las Eafis se verían abocadas a cobrar directamente al cliente. Sin embargo, la falta de costumbre por este tipo de práctica financiera en España hace que ninguna empresa de asesoramiento se plantee optar por esta fórmula de cobro directo.

El texto normativo también desoye la insistente petición de las Eafi de poder contar con redes agenciales, ya que su reducido tamaño no les permite tener muchos empleados en nómina y limita su crecimiento. El texto indica explícitamente que este tipo de entidades no podrá tener agentes.

La Asociación de Empresas de Asesoramiento Financiero (Aseafi) cree que la negativa de poder contar con agentes “perjudica tremendamente” a este tipo de empresas, frente a otro tipo de firmas que ofrecen servicios de inversión, como las sociedades de valores y las agencias de valores.

“Con la redacción propuesta, las Eafis veríamos como queda muy limitada nuestra capacidad de crecimiento”, se queja Carlos García Ciriza, presidente de la asociación y propietario de la firma C2 Asesores.

Otro aspecto de la nueva regulación que inquieta al sector tiene que ver con la propia denominación legal de la figura. El borrador prevé que estas firmas pasen a llamarse EAF, sin incluir la “i” final. En teoría, para que no haya malentendidos y que el cliente no piense que esa “i” de las siglas implica un asesoramiento “independiente”.

Desde Aseafi consideran que el acrónimo actual no genera ninguna confusión respecto a si el asesoramiento que se presta es independiente o no, puesto que la “i” es de financiero.

La asociación va presentar una serie de alegaciones al Ministerio de Economía en las que pedirá que se mantenga la denominación actual. A su juicio, un cambio de nombre les supondría “un grave perjuicio económico con importante gastos legales, corporativos y de gestión, que son totalmente innecesarios”.

Este cambio obligaría a todas las Eafi a solicitar nuevas denominaciones al Registro Mercantil, redacción de los acuerdos societarios oportunos, elevación a público e inscripción en el Registro Mercantil y en CNMV, cambio en la documentación legal, papelería, marketing, materiales corporativos... Unos gastos inasumibles para muchas firmas de pequeño tamaño.

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