Europa debe flexibilizar su economía antes de la retirada de estímulos del BCE

Desde que se inició el programa de compra de deuda, Draghi ha pedido reformas estructurales

La conveniencia de retirar poco a poco los estímulos a la economía europea está ya de forma explícita sobre la mesa del Banco Central Europeo. Tras la reunión de ayer, su presidente, Mario Draghi , confirmó en su habitual rueda de prensa que el inicio de ese proceso forma parte ya de la hoja de ruta del banco para los próximos meses, a salvo únicamente de lo que pueda ocurrir con la evolución alcista del euro. Como se esperaba, el presidente del BCE no ha tocado los tipos de interés, que siguen en el 0% (0,4% en el caso de la facilidad de depósito), ni tampoco ha dado señales de querer modificar la secuencia de la retirada de estímulos monetarios. Esta se iniciaría con una rebaja de las compra de deuda y sería seguida posteriormente de una subida de tipos. Draghi apuntó a que en la reunión del mes de octubre, Francfort examinará la situación y decidirá si cambia esa secuencia. Pero de la tranquilidad de su discurso y de la buena marcha de la economía europea se puede prever que el BCE comience a bajar sus compras de deuda en otoño. Hay analistas que cifran la reducción desde los 60.000 millones de euros mensuales a solo 40.000.

La decisión de retirar progresivamente las muletas a la economía europea está justificada por unas previsiones de recuperación económica que el organismo acaba de volver a revisar al alza. Solo una aceleración en la revalorización del euro –que de momento puede atribuirse a la propia mejora de la actividad en Europa– podría forzar a mantener sin cambios unos estímulos monetarios que, por su propia naturaleza, son de naturaleza temporal.

Cuando Mario Draghi aprobó el programa de compra de deuda, en marzo de 2015, dejó claro que el BCE haría lo que fuese necesario hacer para sacar adelante la magullada economía europea. Desde entonces, Francfort ha hecho también un llamamiento reiterado –y a menudo desoído– sobre la conveniencia de flexibilizar y reformar de forma estructural las economías europeas. Llevar a cabo esa tarea antes de que finalice el programa no solo es urgente, sino también razonable.

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