La salida de Fischer da más manga ancha a Trump en la Reserva Federal

El mercado no lo ve

El vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer.
El vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer. AFP

La Reserva Federal de Estados Unidos afronta unos meses de inquietud. Cuando todas las miradas estaban pendientes en la continuidad o no de Janet Yellen en su presidencia, la decisión del vicepresidente Stanley Fischer de abandonar su cargo supone un nuevo jarro de agua fría en el seno del banco central, incertidumbre sobre cuál será el rumbo que tomará la institución y da más margen al presidente Donald Trump para tener el control del banco central y restar independencia del organismo.

El juego de las sillas se ha invertido y ahora lo que falta en la Fed son dirigentes que ocupen un asiento en su junta. El calendario aprieta pero no ahoga, según apuntan los analistas. Este miércoles el vicepresidente Stanley Fischer comunicó su dimisión como vicepresidente, adelantándose a la expiración de su mandato, junio de 2018 –su mandato como gobernador no finalizaba hasta 2020–. Si no hay más novedades, su salida será efectiva el 13 de octubre.

En la actualidad hay dos puestos vacantes, al que se sumarían el de Fischer y el de Yellen a partir de febrero de 2018, si Trump decide no renovarla en el cargo. Algo que el mercado ya da casi por hecho después de que hiciera en Jackson Hole un alegato a favor de la regulación financiera. Si bien, Gary Cohn, posible candidato de Trump para suceder a Yellen, habría perdido su papel de favorito.

Por el momento, Trump ha nombrado al ex subsecretario del Tesoro, Randal Quarles, como vicepresidente de supervisión bancaria, pero aún debe ser ratificado por el Senado. Y se especula con el nombre de Marvin Goodfriend para otro de los asientos.

La salida de Fischer llega en un momento crucial para la Fed. El organismo prevé dar luz verde a la reducción de deuda en su balance en los próximos meses. Un balance que alcanza ya los 4,5 billones de dólares pese a que el banco central puso fin en octubre de 2014 al programa de estímulos económicos (quantitative easing, QE). Si bien, hasta ahora ha seguido reinvirtiendo los vencimientos de los bonos que tiene en cartera. El debate sobre los tipos de interés queda, según el consenso del mercado, fuera de la mesa hasta la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) de diciembre.

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