Emprender en España sigue siendo
una cuestión de fe

Emprender en España sigue siendo una cuestión de fe

El 57% de las ‘startups’ que se fundan lo hacen con fondos propios o de amigos

Solo el 14% de las analizadas por South Summit tiene ebitda positivo

El ecosistema emprendedor español da pasos, poco a poco, para adquirir cierto músculo económico y una mayor relevancia internacional. En este último punto, eventos como el Spain Startup South-Summit, que comienza el 4 de octubre, han ayudado a que en otros países se sepa que en España también hay espacio para ideas de negocio innovadoras. En cuanto al primero, los avances son mucho más lentos.

La fundadora del evento, María Benjumea, presentó esta mañana los resultados del informe anual Mapa del emprendimiento, que intenta dar una visión de la situación del emprendimiento en España a partir del análisis de casi 1.600 startups. Estas, junto a otro millar adicional, participarán en la Startup Competition, una de las partes principales del South-Summit.

Los resultados derivados de dicho estudio invitan a pensar que aún queda un importante camino por delante para hablar de un ecosistema emprendedor sólido, tanto por las posibilidades de financiación para quienes ponen en marcha su negocio como por el tamaño de estos.

Al comenzar una empresa propia, el emprendedor, que en el 57% de los casos era un trabajador por cuenta ajena hasta ese momento, sigue teniendo como primera vía de financiación sus propios ahorros, en un 57% de los casos. O si no, los recursos de familia y amigos, lo que se da en un 24% de las veces. En total, un 81%. En el caso de las startups europeas, el porcentaje es del 76%. La financiación a través de fondos privados significa en estas últimas el 18% del montante final, mientras que en las españolas solo alcanza el 15%. El crédito bancario representa el 2%, mismo porcentaje que para el crowdfunding. Los emprendedores, por tanto, siguen jugándose su patrimonio en un proyecto que, además, tiene grandes probabilidades de fallar: la probabilidad de fracasar en la primera experiencia como emprendedor es del 33%. Para Benjumea, “es muy bueno que el emprendedor se moje en su proyecto. Además, la financiación propia es la mejor forma de credibilidad y compromiso. Pero aún tiene que profesionalizarse más el acceso a la financiación privada. Está habiendo cambios, hay cada vez más dinero y crecen los vehículos de cofinanciación entre fondos, pero todavía queda mucho por hacer”.

De hecho, el 19% de los emprendedores consultados por Spain Startup South-Summit demandan, en primer término, mayor inversión, seguido por una mejor visibilidad, acuerdos estratégicos y más clientes. El crédito bancario sigue siendo el primer recurso entre la financiación privada. Las cantidades más solicitadas van de los 100.000 a los 500.000 euros.

Pero queda generar los suficientes ingresos como poder obtener beneficios económicos. En el 27% de las empresas de base tecnológica analizadas, la facturación no alcanzaba los 50.000 euros anuales, y en el 50% de los casos, los 150.000 euros. Solo el 14% de las compañías objeto de estudio finalizaron su último ejercicio con ebitda positivo, una cifra baja pero que es un punto porcentual superior a la de las startups europeas. María Benjumea lo valoró como un buen dato, que año a año mejora, y rechazó que estemos ante una burbuja emprendedora:“Es una realidad y una gran fuente de información”.

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