Editorial

El reto de ser una potencia también en el turismo de compras

Mientras París concentra el 16% de este mercado y Londres el 13%, Madrid atrae a un 2,6%

Las cifras de afluencia y pernocataciones situan a España como una gran potencia turística, la primera del mundo, según las previsiones para este año. Si se confirman esos cálculos, que auguran un cierre de ejercicio con 84 millones de visitantes, España desbancará a Francia como primer destino turístico mundial. Alemania, Francia e Inglaterra suman el 52% de los turistas extranjeros que llegan al territorio español, la mayor parte de ellos atraídos por el sol y la playa. El gasto en julio que generó este flujo de visitantes se disparó por encima del 16%, pese al encarecimiento del euro.

Aunque estas cifras evidencian la óptima coyuntura que vive el mercado turístico, hay un punto flaco en la boyante industria española: el gasto medio de los viajeros, que sigue situado en el vagón de cola en la mayor parte de las clasificaciones. Las cifras apuntan a que los turistas que visitan España gastan de media 1.028 euros, un umbral por debajo del cual se situa ese grueso de visitantes franceses, alemanes y británicos. A la vista de los datos, parece obvio que el gran reto de la industria turística española pasa por atraer a un viajero con mayor capacidad de gasto y hacerlo a través de medidas concretas, entre las que destaca la de incentivar el denominado turismo de compras. Iniciativas como la de CaixaBank, Iberia, El Corte Inglés, Samsung o Global Blue, que se han unido en una estrategia común para convertir la capital de España en un centro de compras capaz de competir con Londres o París, son una forma de ayudar a desestacionalizar el gasto de un turismo que debe ir más allá de los precios ajustados, el sol y la playa. Mientras la capital de Francia concentra el 16% del turismo de compras y Londres hace lo propio con el 13%, Madrid solo recibe entre el 2,6% y el 2,3%.

Es importante recordar que buena parte de la primavera que vive actualmente el turismo español se nutre de una coyuntura favorable, que incluye la caída de visitantes que sufren los destinos del norte de Africa. Ello hace que resulte clave acometer las reformas que la industria necesita y avanzar hacia el viejo objetivo, cada vez más urgente, de atraer a un turista de mayor poder adquisitivo.

 

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