Entrevista

Bosco Torremocha: “La fiscalidad de las bebidas espirituosas no tiene sentido”

El director general de Febe critica el uso de los impuestos en su sector

Celebra la buena evolución de las bebidas españolas en países como México

Bosco Torremocha, director ejecutivo de Febe.
Bosco Torremocha, director ejecutivo de Febe.

El sector de las bebidas espirituosas sufrió de manera notoria la crisis, pero en 2016 ya encadenó su segundo ejercicio consecutivo de crecimiento, con una subida del 5%. Bosco Torremocha es el director ejecutivo de la patronal del sector, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (Febe). Aunque celebra la buena evolución de la industria de los destilados, lamenta el uso que se ha hecho de las subidas de impuestos.

Tras dos años de crecimiento, ¿qué salud tiene el sector?

Veo a un sector con ganas de crecer y para eso tiene clarísimo que la sostenibilidad es lo mas importante. Esto implica tanto a la producción dentro de la cadena agroalimentaria, como al consumo, teniendo en cuenta las pautas de moderación. Además, la industria tiene necesidad de crear valor. Los años de crisis han distraído mucho volumen pero también se ha llevado por delante mucho valor. Por otro lado, la recuperación de la distribución y la hostelería son fundamentales, especialmente por los datos de turismo. Si no cuidamos todos estos puntos, esa sostenibilidad podría desaparecer y la crisis de consumo volvería a llegar.

¿Cuáles son las palancas que están impulsando al sector?

Clarísimamente la parte más interesante es la recuperación del consumo en hostelería. Además, el consumidor no ha cambiado durante la crisis y sigue siendo eminentemente marquista, mientras que la marca blanca es prácticamente residual. Eso claramente ayuda como palanca de crecimiento y generación de valor. También está muy ligado a las cifras record de turismo, mientras que el consumo doméstico no ha evolucionado significativamente. El crecimiento llega por el consumidor internacional. Por ello, el sector debe mirar al turismo de calidad.

¿No le preocupa una dependencia del turismo cuando se da por hecho que hay millones de turistas considerados prestados?

Indudablemente tenemos una parte prestada, pero el sector está haciendo bien en trabajar por fidelizar esa clientela. Nuestro segmento de bebidas alcohólicas es diferente al de aquellas de menor precio, por lo que estamos menos preocupados.

¿Qué evolución está teniendo la producción en España?

El sector ha demostrado una capacidad de adaptación al medio que a mi me llama la atención. Cuando el consumo interno se redujo se hizo un especial intento por vender fuera. Esto ya queda como una de las muestras de valor del sector y no va a ser algo exclusivo de los años de crisis, sino que se va a mantener. Ya se exporta el 40% de lo que se produce en España. Pero no solo de las exportaciones se debe vivir. El sector debe lograr un mix entre el mercado interno y externo. Además, se ha creado un arraigo importante. Las marcas están invirtiendo en España y no se trata de algo pasajero por la situación económica y laboral de España. Se está dando mucho protagonismo a la producción de aquí. Un ejemplo es el de la ginebra. Se está exportando ginebra marca España, cuando antes estaba muy ligada a los países anglosajones. En anises, por no ir a productos de moda, se crece por encima del 10% y estamos mejor que otros países de la cuenca mediterránea. Hay una demanda por países de otras regiones por productos de calidad como el producido en España. En México, por ejemplo crecen a doble dígito.

¿Hay interés por tanto por parte de empresas extranjeras por invertir en España?

Sí, existe este interés. Es un país con enorme potencial y atractivo. Es un mercado interesante para invertir porque hay un consumidor que se basa en la calidad, en la marca, que le gusta compartir. Se trata de un consumo moderado que aporta valor. Además, en hostelería se consume el 70% de nuestro negocio. Todo esto hace que haya un interés, lo que se traduce en generación de empleo y riqueza. Eso, con un marco legal y estable el año que viene podríamos confirmar que esto no ha sido esporádico y se anunciarán nuevas inversiones.

¿Sigue siendo el brandy la bebida que domina las exportaciones españolas o ha cambiado?

Yo espero que no cambie. Lo bueno no debe alterarse. Es bueno que el brandy español siga siendo demandado, lo que ayuda al vino de mesa, algo positivo para los productores. Queremos que crezcan todos, no que se de la vuelta porque el brandy pierde mercado. Sin lugar a dudas, hay mercados cercanos que se están nutriendo mucho de otros productos nuestros como las ginebras, en el caso de Portugal, o los anises, en México. Además, en la parte de licores, con productos de Galicia o Alicante, su crecimiento y demanda es enorme, por ejemplo en Alemania. No queremos que haya sustitución sino que se aumente la base de consumo de licores españoles. Las expectativas en esto son muy buenas.

¿Teme que la subida fiscal de diciembre afecte a la recuperación del sector?

Cualquier responsable de cualquier sector estará en contra de que le suban los impuestos. Pero en nuestro caso hay que entender bien el porqué estamos en contra. En primer lugar, cuando uno sube los impuestos tiene que ser para recaudar más. Sino, es darse un tiro en el pie. En nuestro caso, se ha subido un 27% los tipos desde el año 2000, pero recaudamos menos. No tiene sentido. También hay que tener en cuenta la capacidad de aportación. Del 100% que se recauda por el impuesto especial a las bebidas alcohólicas, nosotros suponemos el 73% pese a que representamos solo 4% del total del consumo de esta bebidas. Si alguien quiere recaudar más, no nos puede pedir más esfuerzo a nosotros. Después de las subidas de junio de 2013 y de diciembre de 2016 no se han conseguido los objetivos previstos. Hay que ser optimistas, hemos demostrado que con una política fiscal estable podemos recaudar más.

¿Considera que es un sistema injusto?

No es que no quiera responder a esa pregunta, pero ahí están los datos. Se sigue una inercia que para la recaudación del Estado no es positiva. Tampoco lo es ni para el sector ni para el consumidor. Estamos en un entorno en el que, afortunadamente, la presión social ha crecido mucho en contra de la política de impuestos para salir de la crisis o cuadrar las cuentas. Lo que está claro es que esto es economía y lo que mandan son las cifras y estas nos salen si nos vuelven a subir los impuestos para recaudar más. Con independencia de que la base sea buena o mala, justa o injusta, los datos son los que son, suficientemente elocuentes. No tendría sentido que se insistiera en esta política. Esto, así, no funciona. Este sistema fiscal no tiene sentido. A las bebidas espirituosas habrá que dejarles en paz. En 2016 hemos aguantado el 100% de la subida. Una de las cosas que dijimos fue que Hacienda establezca un seguimiento de esta medida, para que valore la incidencia practica.

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