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Un bitcoin

¿Invertir en Bitcoin? De 1.000 euros a casi tres millones en siete años

Sus partidarios defienden su seguridad y que será el futuro de los medios de pago

Sus detractores critican su falta de regulación y elevada volatilidad

Imagínese haber invertido 1.000 euros en 2009 cuando la crisis comenzaba a acechar y en vez de haberlo perdido, tener ahora más de 2,86 millones de euros. Para ello, simplemente tendría que haber invertido en bitcoins. Una idea futurista en ese momento pero que, actualmente mueve al día cantidades cercanas a los mil millones de euros.

A pesar de que pueda parecer que ya ha llegado tarde a esta oportunidad, para los expertos en bitcoin, aún esta criptomoneda no ha alcanzado sus máximos. Es más, si la moneda sigue con un crecimiento similar al visto en los últimos años -a día de hoy vale más de 2.800 euros-, el próximo año se situará por encima de los 46.000 euros y en 2021 un bitcoin equivaldrá a un millón. Una revalorización estratosférica que hace pensar en el atractivo, y también en los riesgos, de invertir en esta moneda.

La principal característica de esta divisa virtual es su independencia absoluta de cualquier banco central o gobierno, su fluctuación depende exclusivamente del mercado. Esta falta absoluta de regulación, virtud para sus seguidores y problema para sus detractores, genera que su cotización sea muy volátil. “Es una caja de bombas, volátil como ningún activo” explica Manuel Ortiz-Olave, jefe de analistas de Monex Europe en España.

Esta criptomoneda comenzó a coger fama en el 2013, exactamente en marzo de este año, con el corralito de Chipre, ante las restricciones para sacar dinero de los banco, el bitcoin se convirtió en un producto refugio equivalente al oro, aunque de mucha menor solera. Ese año la cotización de esta divisa virtual pasó de los 15 euros a los 1.200, superando por primera vez el valor de una onza del metal precioso.

Desde entonces, pese algunas caídas, el bitcoin ha continuado su ascenso. El pasado junio volvió a alcanzar otro máximo histórico, sobrepasó los 3.000 euros, tres veces más que el valor que tenía a comienzos de 2017. Japón ha sido el último país en aceptar el bitcoin como método legal de pago y se ha unido a la lista de países como Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Países Bajos o España donde ya se puede pagar con esta criptomoneda. Esta suerte de legalización como método de pago, aunque su regulación está aún por llegar, “le ha dado alas”, explica Manuel Ortiz-Olave.

Por qué crece tan rápido

Un producto que en tan solo siete años aumenta su valor un 300.000% solo puede ser o una burbuja a punto de explotar o una invención que cambiara por completo el sistema económico mundial, según advierten los expertos.

Bitcoin fue creada en 2009 por Satoshi Nakatomo, cuya identidad real sigue siendo desconocida, y se basa en un único sistema contable virtual donde se almacenan todas las transferencias. El algoritmo diseñado por el creador solo permite que se emitan bitcoins hasta llegar a un máximo de 21 millones en circulación, momento en que dejarán de emitirse más. El mercado es el único responsable de que haya más o menos monedas en circulación, ya que en función de la oferta y la demanda se determina el ritmo de emisión, lo que hace a esta moneda especialmente sensible a la especulación dada la falta de vigilancia de un banco central.

Ya en 2013, tras el corralito de Chipre, se hablaba de que la bitcoin podría alcanzar un valor entre los 10.000 y los 100.000 euros. Sin embargo, esta previsión parece haberse quedado corta. Entre los que optaron por invertir en bitcoin, destacan los gemelos Winklevoss, famosos por acusar a Marc Zuckerbgerg de haberles robado la idea de Facebook, que invirtieron 11 millones de dólares en 2012.

No todo es oro

Pero ante el fuerte ascenso del bitcoin han saltado las alarmas entre los reguladores y la comunidad financiera, que empiezan a advertir de los riesgos que puede suponer esta moneda para la estabilidad financiera. Y su actitud es decisiva a la hora de si es recomendable o no invertir en esta criptomoneda.

Para Héctor Cárdenas, experto en bitcoin y director de criptonoticias, los recelos de los reguladores no son un problema, sino todo lo contrario. “Los bancos centrales se han dado cuenta de que el futuro está en las criptomonedas y en la tecnología que hay detrás, llamada blockchain. Es imposible prohibir el uso del bitcoin salvo que prohíbas internet”.

Uno de los primeros valedores del bitcoin surgió precisamente del mundo de la supervisión y regulación bancaria. El expresidente de la Reserva federal, Ben Bernanke, ya apuntó las oportunidades de futuro que planteaba esta moneda. “Hay áreas en las que puede ser prometedora a largo plazo, sobre todo si las innovaciones que realizan son más rápidas, seguras y promueven un sistema de pago más eficiente”, explicaba en 2013.

Sin embargo los analistas coinciden en que invertir en bitcoin es solo recomendable para aquellas personas que tengan tolerancia al riesgo y un perfil de inversión especulativo. ¿Qué pasaría si se empieza a considerar a esta criptomoneda como un instrumento que desafía por su falta de regulación y su volatilidad a los Gobiernos y los bancos centrales? “Los países, entonces, rechazarían esta divisa virtual como método de pago y solo se usaría en el mercado negro” explica Manuel Ortiz-Olave.

Para Héctor Cardenas descarta que pueda ser un método de pago en el mercado negro. “Se ha demostrado que se puede seguir el rastro de las operaciones hechas con esta criptomoneda”. Un claro ejemplo es el pasado hackeo a Telefónica, cuando los secuestradores pidieron el dinero del rescate en bitcoins, al pensar que sería imposible encontrarlos.

Otro de los temores de los analistas es el riesgo de que el mercado de divisas virtuales se convierta en un esquema piramidal, en el que los inversores que llegan más tarde son los que pagan los rendimientos de los primeros.

Estas incertidumbres acompañadas de la aparición de diferentes criptomonedas y la posible creación de una burbuja provocan que los analistas no recomienden invertir en bitcoin a largo plazo.

En lo que todos los analistas están de acuerdo, según recuerda Salvador Casquero Algarra, Director de Trading FX y Negocio Electrónico de Banco Sabadell, es en el futuro que tiene Blockchain, base de datos sobre la que funciona bitcoin, y que desde su creación jamás ha sido hackeada. Con esta tecnología se podrán registrar y transmitir activos de forma segura, como criptomonedas o en futuro cercano, títulos de propiedades como casas.

La aparición de bitcoin cash

El gran problema de bitcoin era su escasa capacidad de almacenamiento, 1MB, que ralentizaba el número de transacciones que se podían realizar por minuto. Desde la comunidad de bitcoin se planteó este problema y se propuso como solución aumentar esta capacidad a los 2MB. Sin embargo, un grupo de mineros chinos optó por hacer una nueva criptomoneda, que en un primer momento pareció una bifurcación -se llama así a las copias que nacen de un código original y comienzan su propio proyecto- así nació bitcoin cash. Otra divisa virtual muy similar a la original con la gran diferencia de que es capaz de almacenar 8MB.

Al principio, “al pensar que se trataba de una bifuración, el mercado valoró muy positivamente a bitcoin cash” explica Héctor Cárdenas. Fue así como bitcoin cash llegaba a valer 700 dólares, muy lejos de los más de 2.000 dólares en los que cotizaba su hermana mayor. Sin embargo, con el paso de los días y al confirmar que se trataba de una nueva criptomoneda y no de una bifuración, su valor ha caído en picado y ya el viernes se encontraba en los 278 euros, un descenso de más del 30% frente a cotización del jueves. Por su parte, bitcoin seguía con su crecimiento y se situaba en los 2.847 euros, un ascenso del 3%.

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