Editorial

El imparable ascenso de la inversión en fondos alternativos

Los principales interesados en este tipo de activos son los planes de pensiones

La industria de los fondos alternativos, aquellos que invierten en activos del mismo nombre, como inmuebles, créditos, capital riesgo o infraestructuras, está creciendo con fuerza en un entorno financiero de tipos de interés cero que hace cada vez más difícil para los inversores obtener rentabilidades. Estos instrumentos tienen una liquidez mucho menor que los fondos tradicionales y, por tanto, también tienen un mayor riesgo, pero la búsqueda de unos rendimientos que la renta fija y la variable no proporcionan en este momento está impulsando su crecimiento. El patrimonio de los fondos alternativos suma ya 6,5 billones de dólares en todo el mundo, gestionados por un total de 562 firmas. De ellas, las cien mayores acumulaban ya a finales de 2016 un patrimonio de 4 billones de dólares, lo que supone un 10% más que el ejercicio anterior.

Los principales inversores en este tipo de activos son las gestoras de planes de pensiones, que acaparan la mitad de los activos de los cien principales fondos alternativos. El dato permite comprender un poco más la decisión del BCE, anunciada hace una semana, de extremar la vigilancia sobre los planes de pensiones y exigir más transparencia sobre el tipo de activos en los que invierten. La principal posición de las gestoras de pensiones en los fondos alternativos son los inmobiliarios –con un 41 % del total– mientras que han duplicado su inversión en fondos de crédito, que constituye ya un 8% del total de la cartera en activos alternativos.

Esa decisión del BCE no debería sorprender, dado el montante que mueve esta industria, 2,5 billones de euros, y que corresponde al ahorro de 50 millones de ciudadanos europeos. La iniciativa de Fráncfort pasa por la necesidad de ejercer un mayor control sobre un sector que no solo gestiona las expectativas de jubilación de millones de personas, sino que desempeña un papel muy importante a la hora de asignar activos de forma eficiente en las inversiones a largo plazo. Precisamente por ello y dado el significativo aumento de la inversión en activos alternativos, la decisión del BCE no solo parece necesaria, sino prácticamente obligada.

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