Creando valor más allá de las etiquetas

Para determinar lo que valen los activos, el inversor debe conocer la situación macroeconómica

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En todas las facetas de la vida tendemos a posicionarnos. La gestión de inversiones, y más en los últimos tiempos, no es una excepción. ¿Value o growth? Esta era la pregunta hace unos años cuando tratabas de explicar la gestión de un fondo de renta variable. Ahora la cuestión es si eres un gestor value o no. Bajo nuestro punto de vista existe una paleta de colores, más allá del blanco o negro, en la que también se genera valor para el partícipe y que no necesariamente tiene que pasar por una gestión estrictamente value o growth.

En primer lugar, definamos qué es la gestión value y growth. En el caso de la primera, se trata de buscar compañías que están cotizando por debajo de su valor real. Simplificando mucho, consiste en comprar barato y tener paciencia pues el mercado acabará reconociendo el valor de la compañía. Añadiría una característica más de los gestores más deep value: dicen que no tienen en cuenta la macroeconomía a la hora de gestionar.

La gestión growth se caracteriza por invertir en negocios que crecen por encima de la media, sin importar tanto el precio. Podrán comprobar que en la mayoría de páginas especializadas en el sector de la inversión, a la inversión growth ni siquiera se le presupone, erróneamente, un buen conocimiento del negocio o del equipo gestor.

Como hemos anticipado, creemos que es posible generar valor a los inversores descubriendo empresas que cotizan a ratios atractivos y que gran parte del mercado todavía no ha deparado en ellas, partiendo de un conocimiento profundo del entorno macroeconómico en el que nos encontramos. Creemos que la situación macroeconómica se acaba filtrando, en la mayoría de las empresas, a la cuenta de resultados y a los balances. Para jugar una partida es imprescindible conocer el tablero de juego, máxime si este es cambiante. Y dentro de todo este movimiento, la variable política está muchas veces unida al devenir macroeconómico.

¿Creen ustedes que, como inversores, hubiera dado lo mismo que ganara las elecciones presidenciales en Francia Macron o Le Pen? ¿Da lo mismo tener inversiones en Reino Unido y que se produzca el brexit? ¿Da lo mismo que gane Trump con el programa económico/político que llevaba su candidatura y su implicación para EE UU y todos los países de su entorno, por ejemplo, México?. ¿Le daría igual a un inversor que Grecia o España en su momento hubieran salido de la zona euro?

Telefónica, BBVA, Santander, Gas Natural o Repsol (antes YPF) saben de la importancia de sus inversiones en países cuyas políticas económicas han sido erráticas. Han tenido que hacer frente a provisiones a lo largo de las últimas décadas y tanto ellas como sus accionistas saben de la relevancia de los acontecimientos políticos.

Otro ejemplo es el de la política de tipos de interés de los bancos centrales. Su impacto en los costes financieros de las empresas, en los resultados del sector bancario/asegurador, en la divisa, es innegable. En un mundo en el que el apalancamiento sigue creciendo desmesuradamente, en el que cada vez se necesita más deuda para generar el mismo crecimiento, ¿no es necesario entender la evolución de la economía y los tipos de interés? ¿No se ven afectadas las empresas por los cambios de estas variables? Quizás la avalancha de nuevas emisiones y refinanciaciones a las que hemos asistido en estos últimos años nos dé la respuesta a estas preguntas.

Tampoco debemos olvidar que la inclusión de variables macreconómicas es la base al realizar la valoración de una empresa: coste del equity (Ke) o de los fondos propios donde el activo libre de riesgo es una parte clave o el coste de la deuda (Kd).

En un entorno de bajos tipos de interés y de mejora en el entorno macroeconómico y de mayor confianza de los inversores, el número de fusiones y adquisiciones aumenta.

Bajo nuestro punto de vista, a la hora de invertir en empresas de perfil cíclico es primordial tratar de anticipar o saber en qué momento del ciclo económico estamos. Lo mismo se puede decir al invertir en empresas reguladas: es vital conocer el entorno regulatorio/político. También es importante dentro del ciclo económico la tasa de paro para vislumbrar posibles movimientos inflacionarios salariales y su posible repercusión en los márgenes.

Con todo y más allá de las etiquetas, el objetivo de todo inversor debería ser comprar activos por debajo de lo que valen, y en la determinación de ese valor, las variables macroeconómicas son una parte importante, como la capacidad de generar beneficios (principal argumento de la gestión growth), en el desarrollo de la vida de una compañía y, por lo tanto, en su valor.

Alfonso de Gregorio es director de Inversiones en Gesconsult.

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