Una reforma hipotecaria que beneficiará a todas las partes

La futura ley protegerá al consumidor, pero también reducirá la elevada judicialización

La reforma hipotecaria que prepara el Gobierno para cumplir, aunque con retraso, con la transposición de la normativa europea sobre esta materia implantará en España una legislación fuertemente garantista para el consumidor. El espíritu de la futura ley, cuyo borrador ha sido enviado ya al Consejo de Estado, pretende resolver –y muy especialmente evitar– buena parte de los problemas que se produjeron en el mercado hipotecario español tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. La fuerte judicialización de estos contratos, que ha inundado los juzgados en los últimos años, la conflictividad en torno a los deshaucios, las cláusulas suelo y las politicas de gastos y comisiones de las entidades forman parte del nudo que la futura Ley de contratos de crédito inmobiliario pretende desatar.

Entre las novedades del texto, que el Gobierno defiende como más garantista aún que la directiva que traspone, destacan las facilidades para realizar el cambio de hipoteca, con mayor flexibilidad y menores comisiones, así como para amortizar los préstamos antes de su vencimiento. También se refuerza, casi se blinda, el deber de información al cliente y de transparencia de la propia entidad. Se potencia el papel del notario, que tendrá que informar, bajo posible sanción, sobre el contenido del contrato, además de realizar el preceptivo control sobre las cláusulas abusivas.

Pese a que a primera vista el texto que ha elaborado al Gobierno constituye una armadura diseñada para proteger al consumidor, no es difícil darse cuenta de que la futura ley supondrá también una defensa para las entidades financieras, hostigadas por la creciente judicialización del mercado hipotecario. Si hay algo mejor que ganar un pleito es ahorrarse un pleito, una verdad popular que funciona tanto en los pequeñas contiendas vecinales como en los grandes juicios en las altas esferas de las finanzas. Como en toda normativa garantista, habrá que testar su aplicación sobre el terreno para advertir o bien las lagunas o los posibles excesos, y en su caso corregirlos. Pero a priori, un mercado hipotecario más transparente es una buena noticia para el conjunto de la economía.

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