Mujeres a la conquista del espacio aéreo

Solo el 3% de los pilotos de aviación del mundo son mujeres

Aude Lemordant o Rosa García-Malea han eliminado barreras

Aude Lemordant, piloto de acrobacias de Breitling y piloto comercial de AirFrance
Aude Lemordant, piloto de acrobacias de Breitling y piloto comercial de AirFrance

En pleno 2017, todavía hay sectores industriales donde el progreso de la mujer es noticia. El de la aviación es uno de ellos. Este, que llega a representar más del 3% del PIB mundial, cuenta con importantes brechas de género. Solo 4.000 de los 130.000 pilotos de aerolíneas que hay en el mundo son mujeres, el 3%, una proporción que también se da en España. En los despachos, solo 15 de los 70 consejeros de las seis mayores aerolíneas son mujeres, seis de ellas solo de Air France-KLM.

La presencia de las mujeres en tierra o como auxiliares de vuelo no se corresponde con el número de pilotos o ingenieras. Por ello, casos como el de Aude Lemordant siguen siendo una excepción. Esta francesa de 35 años es doble campeona del mundo de acrobacias aéreas y, además, es piloto comercial en Air France, a bordo de un Boeing 777. Hace dos años fue noticia al convertirse en la primera mujer de la historia en formar parte del equipo aéreo de la relojera suiza Breitling, la cual cuenta con una relación histórica con el mundo de la aviación. Lemordant se aficionó a la aviación desde la ventana de su casa, y con 14 años hizo su primer vuelo. Con 22 ya tenía plaza en Air France, y casi a la vez, comenzó su incursión en el mundo de las acrobacias.

Solo 15 de los 70 consejeros de las seis aerolíneas más grandes del mundo son mujeres

“Llevo volando 20 años, y prácticamente solo he volado con hombres. Cuando viajo con otra mujer es una sensación distinta, porque no estoy acostumbrada”, afirma. La piloto explica que siendo mujer en un sector dominado por los hombres es aún más importante no bajar los brazos para conseguir un objetivo: “Necesitas estar muy motivada y creer en lo que quieres en todo momento. Además de las habilidades comunes, como la precisión o el entrenamiento constante, debes ser persistente. Es una lucha constante”.

Otra pionera, en su caso por partida doble, es Rosa García-Malea. Hace 10 años fue la primera en pilotar un caza F-18. A principios de este año se convirtió en la primera en formar parte de la Patrulla Águila, el equipo de acrobacias del Ejército del Aire. “Estoy contenta porque hago lo que más me gusta, y es bueno que tenga visibilidad mediática”, afirma. Para ella, ser el espejo de otras mujeres no es una presión añadida, y al igual que Lemordant, asume ese papel. “Soy muy feliz cuando en un espectáculo las chicas me dicen que se han decidido a ser pilotos por mí. Si ellos lo hacen, no sé por qué las mujeres no pueden. No es un trabajo que pueda hacer cualquiera, pero si estás motivada, y tienes las habilidades, debes ir a por ello”, explica la piloto francesa.

Rosa García-Malea, piloto de cazas del Ejército del Aire y miembro de la Patrulla Águila.
Rosa García-Malea, piloto de cazas del Ejército del Aire y miembro de la Patrulla Águila.

Esta cree que la baja presencia de mujeres piloto tiene una doble explicación. Por un lado,la menor tasa de mujeres en los estudios científicos y tecnológicos, que en España no llega al 30% de los estudiantes matriculados. Y el segundo, el estilo de vida que requiere: viajes constantes, ausencias prolongadas... “Necesitas una gran organización”, resume Lemordant, que, reconoce, tendrá que reducir sus horas como piloto de Air France para compaginar su trabajo, su pasión por las acrobacias y su reciente maternidad.

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