Ismael Clemente, el sabio de Merlin que sacó la espada del ladrillo

El Directivo del Año para la AED es el artífice del éxito de la socimi

Una de sus manos derechas, Miguel Ollero, es amigo desde el colegio

Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties.
Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties.

Era cuestión de tiempo que Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties, ganara el premio AED al Directivo del Año. Todos los que han trabajado con él en el sector inmobiliario, y antes en la banca, hablan maravillas. Simpático y sencillo, lidera la gestión de la principal empresa española por volumen de activos.

Hijo de maestros, para Clemente la educación es la base de todo. “Ser respetuosos no está de moda”, dijo el miércoles en el discurso de aceptación del premio. “No se trata de usted al doctor, al profesor, a la persona mayor. El tuteo lo ha sustituido todo. Ser educado y reconocer la diferencia de edad, de posición en el trato, parece que no se lleva. La vida da muchas vueltas, y si pensamos en el largo plazo hay que tratar a todos con respeto, incluidos a los enemigos”.

Nació en 1970 en Valencia de Mombuey (Badajoz), donde los alumnos con distintas edades compartían aula, y Clemente asistía a clases de compañeros mayores que él. Al finalizar la primaria, se internó en el colegio de los jesuitas de Villanueva, donde conoció a Miguel Ollero, director general corporativo de Merlin, de quien destaca su capacidad para “poner orden, crear equilibrio, ejecutar, en definitiva, de hacer que las cosas pasen”.

Clemente quiere destacar que él es “solo la cara visible” de Merlin y agradece a su equipo su “formidable labor” impulsando la trayectoria de la compañía en sus tres años de existencia. Además de Ollero, resalta el trabajo del británico David Brush, director de inversiones, que fue su jefe durante 16 años: “Un referente y una de las personas más lúcidas que conozco”.

El CEO de Merlin ingresó becado en la universidad en Icade para cursar el E3, el Doble Grado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho. Fiel a sus principios, sigue vinculado al mundo universitario y a la formación de directivos: es profesor en el programa MRE del Instituto de Empresa y miembro del Spanish Council del Urban Land Institute.

Su primer trabajo lo desempeñó en Arthur Andersen, donde conoció a María Fernández Picazo, su mujer, ”amiga y confidente desde hace 19 años”, y la base de otro gran pilar de su vida, la familia, junto a sus seis hijos.

Tras su paso por el bufete Garrigues, inició su trayectoria en el sector inmobiliario, al que lleva vinculado dos décadas. Su jefe durante 11 años, Antonio Rodríguez Pina, presidente de Deutsche Bank España, le considera “un sabio del sector. Hace gala del rigor profesional en un mundo inmobiliario donde los que han triunfado normalmente no brillaban por su cualificación”.

Cuando le pidieron a Clemente que despidiera a parte de su equipo, prefirió irse. Al final, todos sus colaboradores acabaron yéndose también con él, y gracias a sus contactos en el mundo inmobilario, creó en 2012 la gestora inmobiliaria Magic Real Estate. Dos años después fundó Merlin Properties (el nombre es una evolución de la magia de la anterior compañía), que pronto se convirtió en el máximo referente del sector inmobiliario español, siendo la única representante del sector en Ibex, y en el top 10 de los mayores socimis de Europa.

El presidente de la Asociación Española de Directivos (AED), Juan Alcaraz, elogia la trayectoria de Clemente “no únicamente por su labor como líder, sino también por ser un excelente ejemplo de valores en el terreno personal y profesional.”

A Clemente le encanta hablar de política off the record; en público, se muestra crítico con el intervencionismo estatal. “Parece que hay que desconfiar del individuo, que hay que pedir de forma infantil ayuda al Estado para todo, crear normas para cosas que ya están legisladas”. Eso perjudica a las empresas,“que se convierten en animales burocráticos, con cuotas para todo: hombres, mujeres, consejeros independientes. Es necesaria una cierta regulación, claro, pero parece que la injerencia de lo público no tiene fin”. Matiza, eso sí, que “quizás no sea culpa de los políticos”, sino de que “casi todo se lee en clave política en la sociedad”, aunque sean decisiones meramente empresariales”.

En el discurso de la AED también tuvo críticas para el sector privado: “En el mundo empresarial se tiende cada vez más a una cierta esclerosis de departamentos intermedios, que sirven para que alguien asuma la responsabilidad que no quiere asumir otro. Asumir responsabilidades no debe dar miedo.” Aficionado alFCBarcelona, a la vela y al windsurf, se escapa cuando puede al campo de su infancia. Clemente defiende que Merlin “da la máxima libertad del mundo” a sus empleados, “pero pide responsabilidad a cambio”. También defiende que se puede innovar “en una industria tan antigua como la inmobiliaria aunque parezca complicado. Nos gusta ser valientes si vemos que romperlo va a reportar beneficios a nuestros accionistas.”

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