Sociedad de Tasación

Juan Fernández-Aceytuno: “Queremos ser la primera tasadora en calidad y prestigio”

La empresa se plantea algunas compras para crecer en el sector y en el ámbito de la tecnología y la consultoría

Sociedad de Tasación está inscrita con el número 1 en el Banco de España y como tal ha sido pionera en muchos hitos relacionados con el mundo de la valoración y el mercado inmobiliario desde mediados de los ochenta. Empresa familiar, es la única de las cuatro grandes que no está en manos de fondos de capital riesgo y acaba de culminar el relevo generacional de su accionariado. Desde 2008, su rostro es el de Juan Fernández-Aceytuno, primero como director general y ahora recién nombrado consejero delegado. Nacido en Madrid en 1964, este ingeniero de minas participó en grandes proyectos de ingeniería en la industria química hasta que dio el salto a la dirección de empresas y al sector inmobiliario. Seguro de que la tecnología no podrá sustituir nunca al tasador profesional, se muestra convencido de que España debe favorecer, como proyecto de país, el acceso a la vivienda de los más jóvenes.

¿Cómo ha sido el relevo en la sociedad?

La empresa había llegado a una situación en la que sus nueve propietarios estaban entrando en la edad de jubilación y dos de ellos habían fallecido. Es entonces cuando se plantea que se produzca el relevo generacional, que sea algo progresivo, donde deben prevalecer la cultura, los valores, los principios, el personal y la marca. Se llega a una solución en la que todo el mundo ha salido contento, tanto la dirección que ha entrado en la propiedad como quienes han vendido. Tres de sus propietarios han reinvertido y se mantienen en la sociedad, por lo que hemos logrado ese relevo sin necesidad de incorporar a ningún fondo al consejo. Es el modelo que nos gusta para gestionar una empresa de servicios profesionales. Entre las alternativas que había, mantener la independencia, la capacidad de decisión, y poner a las personas por delante nos parece que es vital.

¿Cuál es el objetivo de cara al futuro?

Mantener todo lo bueno que hemos hecho y si es posible mejorar o tratar de aportar cosas nuevas que hasta el momento no hemos tenido. Estamos valorando la posibilidad de llevar a cabo adquisiciones, tanto en empresas del sector como empresas de tecnología o consultoría que aporten valor al modelo del grupo. Somos 200 empleados, 900 profesionales asociados y colaboradores, tres empresas dentro del grupo. Todo ello hace que tengamos una propuesta de valor independiente, profesional y sensata.

¿No han recibido ofertas tentadoras de los fondos, muy activos últimamente realizando compras en esta actividad?

No han llegado a presentarse ofertas porque no hemos dado la oportunidad. Cuando vienen a verte, la conversación se centra mucho en la parte económica y poco en la parte industrial y a nosotros nos gusta más hablar de la industrial. Esta es una casa donde las personas y los valores se han puesto siempre por encima de la parte económica y yo creo que es bueno que siga siendo así.

Durante la crisis, Sociedad de Tasación consiguió no tener que reducir plantilla pese al desplome de las tasaciones.

Redujimos salarios y redujimos costes que nos parecían superfluos. A veces en las empresas tienes productos o procesos que el cliente ni percibe ni valora, y en un momento determinado debes apostar por el sentido común. Se pidió a la gente un esfuerzo, pero también nosotros dimos ejemplo al ser los primeros en bajarnos el sueldo y ahora continuaremos con un crecimiento prudente.

¿En qué estará basado ese crecimiento?

Queremos que se perciba a la entidad como referencia del sector, referencia en cuanto a calidad, no competiremos en costes. No nos parece que en una empresa de servicios profesionales, que es más oficio que máquinas, modelos o big data, el coste deba ser la variable que decida. Queremos que nuestros clientes sepan que con ese informe van a ir a cualquier lugar con la cabeza bien alta a defender el valor de un activo, a reclamar una plusvalía, o pedir una hipoteca. Para ello, seguiremos invirtiendo en formación. Y todo ello estando cerca del cliente.

¿Se mantendrá la publicación de informes?

Por supuesto, fuimos los primeros en publicar el estudio de precio de vivienda nueva, que es la estadística más señera. La nuestra nació en 1985 y la siguiente lo hizo en 2004. Ahora hay un auténtico aluvión de estadísticas, cosa que aplaudimos y nos parece que es bueno, pero es de justicia reconocer la visión que tuvo la empresa entonces.

Por volumen, Sociedad de Tasación es la número dos, ¿está entre los objetivos escalar al liderato o no es una obsesión?

Queremos ser la número uno en calidad, en prestigio, en respeto por las personas, en valores, referencia en cuanto a empresa de servicios profesionales. Podríamos ser la primera en volumen aceptando encargos a muy bajo coste, reduciendo salarios, pero nos parece que la remuneración ha de ser justa. Si ser el número uno supone aceptar encargos y tarifas inadecuados, la respuesta es que no. Y lo mismo ocurre con la independencia. Si existen objetivos de beneficios agresivos, la independencia es más difícil de gestionar.

Pero muchos ciudadanos creen que aún el banco puede imponer a su tasadora.

Por eso es bueno recordar que el Banco de España ya reguló que ninguna tasadora podía tener en su accionariado a una entidad financiera y que cualquier ciudadano puede acudir al banco con una valoración si esta está homologada y se encuentra en tiempo, tiene hasta seis meses de antigüedad.

¿Se ha aprendido la lección de la burbuja?

Creo que se han aprendido muchas lecciones, pero nunca se aprenden todas y burbujas ha habido desde el 1600 y se seguirán repitiendo. Cuando existe la percepción de que un producto va a costar mañana más que hoy, cuando no hay riesgo en la financiación de ese producto y cuando las instituciones públicas, sea con tipos de interés o políticas de crédito laxas, favorecen la inversión en ese producto, se producen las burbujas y ahora esas circunstancias no están a nivel general. Habrá zonas donde habrá que estar atentos, pero no a nivel global de país. El regulador ha puesto el foco en las personas detrás de las empresas, ha endurecido las condiciones, por ejemplo, para ser consejero de un banco, y creemos que eso es positivo.

¿Cómo ve el mercado en dos o tres años?

En la tasación vemos un futuro con más tecnología, pero también con más personas que aportarán un valor añadido crucial. En cuanto al inmobiliario, hay un reto a nivel país, no a nivel sectorial, que es favorecer el acceso a la vivienda a las generaciones que deberían hacerlo. Hay que escucharles, porque con los sueldos que tienen, la movilidad que se les exige y su capacidad de endeudamiento, el acceso se está retrasando decenas de años y eso hace que el mercado esté soportado casi en exclusiva por la compra de reposición y los inversores. Debemos dejar de ver al inmobiliario como elemento especulativo y sí como un motor más de riqueza para el PIB. Y eso podría empezar por no relacionar subidas de precios con recuperación y velar por que el precio se mantenga estable, como ocurre en los coches, donde el indicador que mide la bonanza son las ventas y no los precios.

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