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Las telecos advierten: Europa puede quedarse atrás en el futuro 5G

Las operadoras piden una reforma del espectro y un marco claro para las inversiones

Un alto cargo de Nokia se mostró pesimista sobre la posición europea en el 5G

Advertencias, toques de atención, pesimismo. En los últimos días, distintas voces del sector de las telecomunicaciones en el Viejo Continente han advertido del riesgo de que Europa se quede por detrás de EE UU y el sudeste asiático en el despliegue, desarrollo tecnológico e implantación del nuevo 5G. Una situación que ya se dio en el 4G, tras haber liderado el GSM y el 3G.

A finales de mayo, los consejeros delegados de las grandes operadoras europeas, encabezadas por Telefónica, BT, Orange y Deutsche Telekom, enviaron una carta a la Comisión Europea (CE) en la que advertían sobre su preocupación en torno al mercado único digital y las regulaciones en marcha. Uno de los epígrafes era muy claro: “salvar el proyecto del 5G”. Las telecos señalaron que 5G será algo más que la próxima red de móvil, y señalaron que la reforma del espectro es esencial para el futuro conectado en Europa. Además, reclamaron que debería asegurarse un marco predecible para las inversiones a largo plazo.

Días después, distintas patronales del sector, encabezadas por GSMA y ETNO, publicaron una declaración conjunta destinada a salvar la ambición europea en el 5G. Sus representantes exigieron a la CE que sitúe el 5G en el corazón de las reformas en marcha en las comunicaciones electrónicas y la privacidad. Entre otros mensajes, señalaron que el 5G contribuirá a un crecimiento del PIB del 5% además de ser vital en la innovación en actividades como el coche conectado y automático, la medicina y la industria.

“A pesar de que hay elementos positivos, nos tememos que las discusiones en el Parlamento y el Consejo Europeo hayan pasado por algo algunos aspectos en favor de otros que limitarán la mejora de las oportunidades de éxito de Europa”, señalaron sus responsables, quienes añadieron que las perspectivas para los innovadores parecen bastante sombrías. “Hay poco enfoque en aliviar las cargas regulatorias y, por el contrario, hay planes para aumentar aún más la complejidad regulatoria”, dijeron.

Esta misma semana, el responsable de redes de Nokia, Hossein Moiin, aseguró que es pesimista sobre las oportunidades de Europa de convertirse en un líder en el mundo del 5G. El ejecutivo señaló que el Viejo Continente se quedará atrás a menos que haya ambiciosos cambios regulatorios. En una conferencia en Londres, Moiin dijo que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE UU ha sabido actuar mejor que la Comisión Europea para impulsar los primeros despliegues de 5G, mientras que Japón y Corea del Sur están impulsando los casos de uso.

“No soy optimista sobre Europa. Es triste porque el continente ha sido tradicionalmente un líder en el desarrollo de tecnología y porque Nokia y Ericsson son empresas europeas”, dijo el directivo. En su opinión, en términos de despliegue, de regulación, de la rentabilidad y de los riesgos asumidos por los operadores, hay una serie de cuestiones no técnicas en las que parece que Europa parece quedarse atrás.

EE UU y Asia, en cabeza

Las estimaciones sobre sobre el aterrizaje del 5G no son favorables a Europa. Según el informe Mobility Report de junio de 2017, publicado por Ericsson la pasada semana, Norteamérica y los países del sudeste asiático liderarán la adopción de la nueva generación de móviles. Estos expertos prevén que en 2022 habrá 500 millones de clientes de 5G con una cobertura de red en el 15% de la población mundial. De ellos, un 25% procederán de EE UU y un 10% de Asia.

Las grandes telecos chinas invertirán 180.000 millones de dólares (unos 161.000 millones de euros) en el despliegue del 5G entre 2017 y 2023, frente a la inversión de 117.000 millones realizada en el 4G en un periodo similar de años. En Japón, la inversión en redes de 5G será de 45.700 millones.

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