Tarifas aéreas

Amadeus no prevé impacto por la subida de precios impuesta por IAG

Augura un alza de reservas de las aerolíneas de bajo coste

La acción de la compañía no se resiente y toca máximos

Luis Maroto, consejero delegado de Amadeus.
Luis Maroto, consejero delegado de Amadeus.

La decisión de IAG de establecer a partir de noviembre un suplemento de 9,5 euros y de 8 libras por cada billete que se reserve a través de los sistemas globales de reserva (GDS por sus siglas en inglés), el sistema del que se nutre fundamentalmente el negocio de Amadeus, no va a tener impacto en sus cuentas. En una rueda de prensa previa a la junta general de accionistas, el consejero delegado de Amadeus, Luis Maroto, defendió el GDS como el sistema más rentable y eficiente, mostró respeto a las decisiones de las aerolíneas y aseguró que la de IAG no tendrá impacto en las cuentas de Amadeus. “Cada aerolínea sigue un tipo de estrategia diferente, pero eso no es nuevo, viene ocurriendo desde hace años. El objetivo es impulsar en la medida de lo posible la venta directa y cada compañía lo hace siguiendo sus propias estrategias”.

Maroto consideró que la clave de esta decisión se encuentra en que se ha reducido la tarifa base que perciben las aerolíneas por cada reserva y que tienen que optimizar la venta adicional, bien a través del canal directo o indirecto. “El menor grado de ventas indirectas de las aerolíneas tradicionales se verá compensado por el incremento que están experimentado las de bajo coste”, subrayó en relación a Ryanair, que ha empezado a elevar el número de reservas que recibe a través de GDS.

El sistema GDS de Amadeus cerró 2016 con 595,3 millones totales de reservas, lo que supone un crecimiento anual del 5,1% y una cuota global del 43,2%, 0,8 puntos porcentuales más que al cierre de 2015. “Por ello nos reafirmamos en nuestro convencimiento de que el GDS sigue siendo el medio más rentable para la distribución de vuelos y servicios de las aerolíneas”, explicó durante la junta de accionistas.

Pese a los malos vaticinios de los analistas sobre el impacto que esta medida podría tener en el negocio de la compañía tecnológica, el valor de la acción no ha parado de crecer. El anunció de IAG provocó un desplome de la acción a finales de mayo hasta los 49 euros y posteriormente ha subido un 9,1% hasta los a la acción hasta los 53 euros. Desde que tocó suelo en febrero de 2016, cuando bajó de 33 euros, el rally alcista no se ha frenado hasta rozar los 54 euros.

La Junta de accionistas, con el 73% del capital social representado, aprobó la propuesta de la compañía de repartir un dividendo complementario de 0,54 euros por acción con cargo a los resultados de 2016, que se hará efectivo el próximo 30 de junio. En febrero, ya pagó un dividendo a cuenta de 0,40 euros por título. Sumados ambos suponen un dividendo bruto total de 0,94 euros por título, lo que representa un alza del 21,2% frente al año anterior, cuando retribuyó a los accionistas con un dividendo anual de 0,775 euros. De esta forma, Amadeus destinará 412,4 millones de euros en concepto de dividendos con cargo al ejercicio 2016, 1,2 veces más que el ejercicio precedente (340,1 millones).

Denuncia de las agencias ante la Comisión Europea

Tradicionalmente, las agencias de viaje y los grandes operadores por internet, como Destinia o Expedia, compran los billetes a través de los sistemas globales de reserva, conocidos como GDS por sus siglas en inglés, operados por compañías como Amadeus, Travelport o Sabre. La decisión de IAG de establecer un recargo sobre los billetes comprados a través de estos sistemas de reserva globales les ha llevado a presentar una demanda ante la Comisión Europea, tal y como hicieron con Lufthansa en 2015 por el mismo motivo. “Es un incremento encubierto de precios y en muchos casos obligará a las agencias a tener que vender a pérdidas, ya que el coste sobrepasaba en mucho en el que incurrían acudiendo a los GDS”, apuntan desde la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). Será la patronal europea ECTAA la que presentará la demanda ante la Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea, tal y como hizo hace dos años con Lufthansa.

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