El consejo de Sacyr se abre a un reequilibrio de poder tras el avance de Moreno

El presidente Manrique asegura que se consensuarán los cambios

Desmiente luchas internas

Sacyr
El presidente de Sacyr, Manuel Manrique.

El consejo de administración de Sacyr ha decidido esta mañana abrir un "periodo de reflexión" para ejecutar cambios en el órgano de decisión que respondan a la nueva realidad accionarial de la compañía, con miembros que han rebajado su participación, como el presidente Manuel Manrique, y otros que la han aumentado (José Moreno) o han irrumpido en los últimos días (Grupo Lopesán). Así lo ha desvelado el propio Manrique a pregunta de un accionista en la junta celebrada esta mañana en Madrid. Y es que durante días se ha informado en los medios de movimientos de presión de un supuesto núcleo de accionistas crítico con el reparto de poderes.

El presidente se ha encargado de desmentir, posteriormente y ante la prensa, la existencia de un grupo de consejeros disidentes y ha aseverado que cuenta con el apoyo unánime del consejo: "Respaldan la gestión al 100%", ha declarado.

Manrique, titular de un 1,8% del capital y con dos asientos en el consejo, de un total de 14 (uno de ellos le corresponde como ejecutivo), ha resaltado que "todos los consejeros trabajamos en la misma dirección. Y cuando digo todos, somos todos". A renglón seguido ha reiterado que no existen luchas internas después de que uno de los dominicales, el empresario José Moreno Carretero, haya ascendido del 5% a casi el 13% en el último mes.

Con un solo puesto en el órgano de decisión, se daba por descontado que Moreno iba a demandar un reequilibrio de poderes en la antesala de la junta. También ocupa un sillón el empresario cárnico Tomás Fuertes (6,27%). Por encima de ellos, la familia Loureda (7,8%) tiene dos sillones, mientras la alianza de Disa y Satocán (14,7%) copa cuatro posiciones en el órgano de decisión del grupo de infraestructuras.

Contraataque

Si ha llegado a intentarlo, Moreno no ha reunido apoyos suficientes para dar la batalla a Manrique. En declaraciones a Europa Press el empresario de la construcción aseguraba que solo demandaría lo que le corresponde y mediante un "proceso normal y natural".

Por si había más que ruido, el presidente se ha presentado en la junta con su 1,8% y la delegación de votos de más de un 14% del capital, sumando los paquetes de Grupo Fuertes y la familia Loureda. Con esa jugada, y la supuesta neutralidad de Demetrio Carceller (Disa), Manuel Manrique llegaba reforzado, rozando el 16% del capital.

Pese a la prueba de fuerza, ha sido él mismo quien ha mostrado la bandera blanca tomando la iniciativa ante el consejo de analizar la que sería una justa configuración del mismo: "Ya estábamos trabajando en ello, por ejemplo para dar entrada a señoras, y los recientes cambios en el accionariado me obligan, más aún, a dar pasos en ese sentido", ha revelado.

Ahora las distintas comisiones del consejo "se tomarán su tiempo para analizar la situación". En el caso de Moreno, la rápida subida en el capital se ha producido a través de derivados y sin derechos políticos, lo que pone en tela de juicio sus posibilidades para ganar en representación.

El hacha de guerra permanece enterrado, por tanto, después de que los distintos partícipes significativos hayan tomado partido y hayan medido sus fuerzas. "Ha reinado la cordura porque a nadie le interesa una guerra por el mando que desestabilice la empresa en plena recuperación", interpretaban fuentes cercanas a la compañía.

Remuneración

Entre el público, uno de los pequeños accionistas se ha quejado tanto del salario del presidente como de su blindaje, en contraste con un "insignificatre" dividendo: "Ha ganado usted 16 millones en los últimos cinco años y recibiría siete millones en caso de salir de la empresa", ha espetado a Manrique. El ejecutivo ha argumentando que la remuneración "está en línea con la de las empresas comparables del sector".

Manrique también ha dado la bienvenida al nuevo accionista significativo de Sacyr, el grupo hotelero canario Lopesan (2,8%), y ha aprovechado su intervención para asegurar "lealtad" y alineamiento con la gestión de la participada. Sobre

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