Lucía Dotto: “Lujo es que regreses a un hotel y te conozcan”

Es la directora general de Relaix & Châteaux para España y Portugal

Opera en Barcelona, con 35 establecimientos a su cargo

Lucia Dotto, en el Hotel Neri de Barcelona.
Lucia Dotto, en el Hotel Neri de Barcelona.

Cuando ocho hoteleros franceses crearon la asociación Relais & Châteaux en 1954, su objetivo fue elevar el concepto del lujo al cuadrado, a una nueva dimensión. Pasados 60 años, ya son 550 los establecimientos asociados por todo el mundo, entre hoteles y restaurantes. En España y Portugal, Lucia Dotto, nacida en 1978 en Santos (Brasil), capitanea la organización con el reto de adaptar el concepto del lujo a los nuevos tiempos y a las 35 propiedades de la región, 5 en Portugal y 30 en España. Algunas como el Hotel Neri, en Barcelona, donde se realiza la entrevista.

¿Qué es hoy el lujo?

Para nosotros el lujo es la autenticidad, el detalle, la historia y el encanto. Las personas cada vez se interesan más por ese concepto y experiencias. Lo esplendoroso y exagerado, lo ostentoso y brillante ya no gusta y va a ir desapareciendo. Hoy prima lo auténtico y que algo sea realmente único e inimitable.

¿Cómo se aplican todos esos conceptos a un hotel o un restaurante?

Creo que todo empieza por entender si el lugar en el que estás es realmente auténtico. En la mayoría de los hoteles tienes que abrir la ventana de la habitación para saber dónde estás, y nosotros huimos de eso. En este caso [el Hotel Neri], estamos en un edificio del siglo XII, en una estrecha calle del barrio gótico de Barcelona, al lado de la catedral, con muebles auténticos de madera antigua y cuidada. El tamaño, por ejemplo, también es un tema importante, aunque más complicado. En esta delegación el más pequeño de los hoteles tiene 11 habitaciones y el más grande, 83, pero en todos el huésped es el protagonista. Lujo es que regreses a un hotel y te reconozcan. Se trata, en definitiva, de dar ese concepto de experiencia única y que el establecimiento no sea un lugar de paso, sino un destino más.

¿Cómo deciden qué propiedades son dignas de pasar a formar parte de la familia?

Hay tres fórmulas: la prospección, que son los que buscamos y analizamos; los que vienen hacia nosotros, y los indicados por los miembros de la asociación como posibles. En todas ellas investigamos acerca del establecimiento, qué dicen los clientes de él, si es apto... También contamos con inspectores a los que nadie conoce que se dedican a hacer informes que luego envían al comité de la asociación, que en última instancia es el que decide.

¿Por qué razones puede un candidato quedarse a las puertas?

Puede no encajar finalmente con los valores de Relaix & Châteaux, pero también es posible que uno de los miembros lo rechace. Una de las máximas de la organización es que no haya una competencia directa entre los asociados. En Barcelona, por ejemplo, si tuviésemos dos hoteles, uno en el barrio gótico y otro en la zona alta de la ciudad, con un estilo totalmente diferente, no pasaría nada, porque serían conceptos de establecimientos totalmente distintos entre sí.

En un proceso de prospección, ¿alguna vez les han dicho que no a la oferta?

Yo llevo aquí dos años y nueve meses y, de momento, conmigo todavía no ha ocurrido. Anteriormente sí ha pasado, normalmente porque el candidato no podía llevar a cabo la inversión necesaria o porque eran miembros de otras asociaciones que no podían abandonar. Pero nuestro objetivo no es sumar y sumar miembros. No queremos llegar a mil, por decir un número, sino añadir a aquellos que tienen la misma filosofía que nosotros.

¿Qué gana un candidato al entrar al grupo?

Sobre todo, comunicación y visibilidad. También pasar a formar parte de las experiencias Relaix & Châteaux, por las que muchos clientes visitan una región pasando de un establecimiento a otro. No podemos asegurar cuánto aumentan las ventas, es muy difícil establecer eso, pero vemos que la media ronda un 18%.

Lucía Dotto: “Lujo es que regreses a un hotel y te conozcan”

¿En qué destacan los miembros españoles?

Es cierto que aquí el valor histórico tiene mucho peso, aunque eso también pasa en otros países. En España, sin duda, lo que más pesa es la gastronomía; de hecho, nuestro miembro más antiguo de la región es Arzak. De los 30 establecimientos que hay aquí, 13 son restaurantes, y eso es un porcentaje bastante alto, ya que en el resto del mundo los hoteles ganan a la restauración por goleada.

El lujo ahora es autenticidad y detalle. ¿Hacia dónde va? ¿Qué será en un futuro?

Cada vez nos fijamos más en las propiedades que contribuyen a la comunidad. El lujo va hacia un punto de filantropía, en el que los clientes dan importancia a acciones que repercutan en un mundo mejor, en el medioambiente, en una vida más sana o en la justicia social. Esto se ve, por ejemplo, pagando el precio justo a un agricultor para que pueda vivir de su trabajo o interesándose por la cultura local. Una propiedad, además de ser exclusiva, debe aportar.

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