Soluciones para crear la gran ciudad del futuro

El arquitecto británico Norman Foster presenta la nueva sede en Madrid de su fundación

La arquitectura es una forma de transformar la sociedad

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La Torre Gherkin en Londres, que fue proyectada por Norman Foster. GETTY IMAGES

Las ciudades pueden cambiar el futuro, ya que pueden mejorar y enriquecer la calidad de vida de sus habitantes”. Con esta frase presentó ayer el arquitecto Norman Foster, acompañado de su esposa, la editora y comisaria de arte contemporáneo Elena Foster, en España la fundación que lleva su nombre, y cuya sede acaba de inaugurar en un blanco palacete en Madrid. La puesta de largo de la citada institución, que coincidió con el 82º aniversario del arquitecto, se celebró en el Teatro Real, donde se desarrolló el foro Future is now, un debate interdisciplinar sobre el futuro, en el que participaron 24 expertos, dividido en tres bloques: ciudades, tecnología y diseño, e infraestructuras. Todos coincidieron en la importancia de romper el pensamiento aislado a la hora de tratar de resolver un tema y así poder abordarlo desde diferentes perspectivas.

La ciudad fue el tema central, en el que también participó la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien pidió que la desigualdad sea el centro del debate de la institución Foster, con el fin de ayudar a reducir este drama social en una ciudad “que ahora también es la suya”.

Este fue uno de los temas recurrentes a lo largo de la jornada. En esto ahondó, Alejandro Aravena, director ejecutivo del estudio Elemental, quien cree que aunque las ciudades atrae a mucha gente por los servicios que estas ofrecen, también ponen de manifiesto la desigualdad porque muchas personas van a mudarse a ellas igualmente, pero a vivir en pésimas condiciones.

En general, el resto de ponentes admitieron que las ciudades tienen numerosos problemas, pero que también en ellas se pueden encontrar las soluciones. Las grandes urbes son la respuesta para un mundo más eficiente, más accesible y más sostenible.

Por su parte, la corresponsal de CNN, Christiane Amanpour, puso de manifiesto que, aunque las ciudades son una opción muy interesante porque acercan los servicios a la población, estas no son accesibles para todo el mundo debido al elevado coste de vivir en el centro, problema que es especialmente preocupante en el caso de los más jóvenes. Frente a esta cuestión, el arquitecto Luis Fernández-Galiano, vicepresidente de la fundación Norman Foster, ve en el aumento de la densidad de las urbes la solución para hacerlas accesibles para todo el mundo.

Condensar las ciudades fue otro de los asuntos abordados. La densidad de población es un tema que preocupa. En este sentido, Foster propuso esta concentración como una solución medioambiental ya que ciudades más densas, como Nueva York o Madrid, tienen una menor dependencia del automóvil que otras más dispersas, como es el caso de Houston. Para el arquitecto, “nuestras ciudades fueron totalmente transformadas por el coche, pero ahora estamos ante una revolución del transporte”. En este punto, la alcaldesa de Madrid insistió en la importancia del transporte público en las sociedades actuales.

La versión de la arquitecta Maya Lin incide en que las ciudades más densas también hace que estas sean más aptas para los peatones, pues las podrán dominar más fácilmente a pie. “Mientras que la gente de las afueras malgasta de dos a tres años de su vida en atascos, las personas que viven en el centro pueden ir andando a trabajar”, reivindica Lin.

Según Foster, hay mucho que aprender de las ciudades europeas, pues son más wakable (caminables). Un ejemplo de un buen proyecto es la peatonalización de varias zonas de Nueva York. Precisamente, una de las encargadas en llevar a cabo ese plan, Janette Sadik-Khan, manifestó que para realizar estos cambios no es necesaria una gran inversión. En el caso de la Gran Manzana, se utilizó pintura para que la gente viese los efectos positivos rápidamente, y aunque, inicialmente la opinión pública estaba en contra, la medida acabó gozando de una gran popularidad.

Otra de las soluciones son los vehículos automáticos. Sin embargo, para Aravena, estos tampoco son la respuesta. “No importa si hablamos de este tipo de automóviles o de los tradicionales, la cuestión es quién tiene más derecho a ocupar el espacio público”, continuó el arquitecto chileno. Con este planteamiento, el autobús sería la opción más eficiente porque transporta a más personas. La bicicleta tampoco es completamente válida, pues alberga solo a un individuo, pero al ser más pequeña que un coche, también tiene prioridad.

La automatización extrema fue otro de los temas abordados. El exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg considera que la destrucción de trabajos por la tecnología es uno de los grandes problemas de la humanidad, junto con el cambio climático y una posible guerra nuclear, y se les debe buscar soluciones. El responsable del diseño de Apple, Jonathan Ive, aseguró que desarrollan la tecnología para las personas. Sin embargo, Niall Ferguson, miembro de la Universidad de Stanford, señaló que teme que la tecnología nos domine e insistió en que cuando se investigó la fusión atómica, no se quería inventar la bomba atómica, pero eso fue lo que pasó. “Debemos ser conscientes de que las invenciones se pueden llegar a usar con un objetivo diferente al propuesto, y ese nuevo fin no va ser necesariamente positivo”, aclaró. También criticó que la gente se deje llevar por la propaganda de Silicon Valley, con la que no permiten que nadie se alce contra el desarrollo tecnológico. Asimismo, acusó a estos de carecer de cultura histórica y reiteró que “se carga contra la globalización, cuando el problema es la tecnología, la innovación siempre nace de un conflicto o se usa con un fin bélico”.

Por su parte, Bloomberg defendió las ciudades como instituciones democráticas que se deben proteger y que preocuparse de la comunidad es una obligación tanto del sector privado como del público.

Para Foster, las energías renovables son la gran apuesta y deben ser inculcadas a los jóvenes para anticipar el futuro. El arquitecto describió su fundación como un lugar de reunión en el que pueden converger personas de distintas áreas para compartir su visión sobre la sostenibilidad y unir fuerzas hacia un cambio a mejor. Por último, hizo un llamamiento para que todo aquel que pueda provocar un cambio en la sociedad, de cualquier disciplina, lo haga.

Como conclusión, todos los ponentes coincidieron en que se pueden transformar las ciudades y las sociedades a través de la arquitectura para alcanzar un futuro más positivo. En palabras del presidente de la fundación, “las ciudades pueden cambiar el futuro”, pues mejorar estas es enriquecer la calidad de vida de sus habitantes. Algo en lo que coincide Bloomberg, pues para el exalcalde de Nueva York, para transformar una sociedad hay que modernizar el lugar donde viven las personas, y según Foster, en 2050, el 75 % de la población residirá en las ciudades, así que deben ser estas el centro de la metamorfosis.

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