Goldman se mete en el evitable lío de los bonos de Petróleos de Venezuela

Compra títulos con un gran descuento por un valor nominal de 2.500 millones de euros

Ha atraído las iras de los críticos con Nicolás Maduro

Si un negocio parece demasiado bueno para ser cierto, puede que lo sea. Goldman Sachs compró la semana pasada bonos de Petróleos de Venezuela con un gran descuento por un valor nominal de 2.500 millones de euros, atrayendo las iras de los críticos con Nicolás Maduro. Las inversiones no son necesariamente elecciones morales, pero pueden afectar a la reputación.

Venezuela podría ser, sobre el papel, uno de los países emergentes más solventes, ya que cuenta con las mayores reservas de petróleo y gas del mundo. Pero la economía está en abrupto declive desde que Maduro sucedió a Hugo Chávez en 2013. La producción ha caído casi un tercio en tres años y se prevé que la inflación supere el 1.000% a finales de este, según el FMI. Los estantes vacíos y las airadas protestas, recibidas con violencia, se han convertido en la norma.

La oposición está enfadada porque Goldman, en la práctica, ha puesto las cosas más fáciles al banco central –el dueño anterior de los bonos–, y por tanto al régimen. La firma de Wall Street, sin embargo, dice que compró el paquete de bonos, con un precio de unos 31 centavos por cada dólar (69% de descuento), a través de un bróker, y que no interactuó directamente con el Gobierno.

Sería sorprendente que los gestores no imaginaran de dónde venían los valores. Mientras que la deuda venezolana forma parte del índice de bonos de emergentes más seguido, el EMBI Global Diversified de JPMorgan, y está en manos de muchos inversores, los bonos de la petrolera no están en el índice porque no son de propiedad pública, según JPMorgan. La cantidad nominal comprada representa más del 90% de los 2.700 millones emitidos.

Goldman puede obtener una ganancia considerable si la economía del país se recupera. Pero eso puede tener un coste. El banco ganó grandes comisiones por gestionar a principios de esta década emisiones de bonos del fondo soberano malasio 1MDB, ahora investigado por EEUU y Suiza por fraude y lavado de dinero. Goldman también colocó swaps de divisas que ayudaron a Grecia a enmascarar préstamos antes de su crisis de deuda.

Con ese historial, Goldman no puede ser acusado de ingenuidad. Debería tener mejor olfato para los negocios problemáticos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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