Reunión decisiva para el futuro de Popular entre Saracho y jefes del BCE el próximo martes

Debe convencer al supervisor para ganar tiempo si las ofertas son muy bajas

El banco quiere evitar la intervención

Un hombre, junto al logo de Banco Popular, durante la presentación de resultados de la entidad en Madrid.
Un hombre, junto al logo de Banco Popular, durante la presentación de resultados de la entidad en Madrid.

El presidente de Banco Popular, Emilio Saracho, junto al consejero delegado de la entidad, Ignacio Sánchez-Asiaín, se reunirán el próximo martes con directivos del Banco Central Europeo, y más concretamente con responsables del Mecanismo Europeo de Supervisión (MUS), presidido por Danièle Nouy.

Esta reunión es clave para el delicado futuro del banco español. El BCE prefiere que Popular sea vendido en las próximas semanas como la opción más sencilla y puede que en la actualidad sea la más factible para sus accionistas. Sobre Popular sobrevuela la posibilidad de que pueda ser intervenido si no consigue su venta o solucionar sus problemas de saneamiento, que incluye un capital muy ajustado, un déficit de provisiones y una liquidez también menguando día a día, aunque el banco ha logrado frenar en parte estas salidas en la última semana. La cotización está pagando la incertidumbre: tras caer un 6,3% el miércoles, el jueves la entidad se deja otro 7% y marca mínimo histórico en 0,55 euros.

De hecho, uno de los principales organismos de control de la banca de Europa, la Junta de Resolución Bancaria (SRB, por sus siglas en inglés) ha advertido que vigila muy de cerca a Popular ante un posible rescate en caso de que no encontrara un comprador, según explica un funcionario de la UE a Reuters. Aunque el SRB emitió ayer también un comunicado asegurando que “no hace comentarios sobre los asuntos específicos de los bancos (...)” y “no emite advertencias sobre los bancos”.

Saracho acudirá a la reunión del martes con el apoyo del consejo para pedir tiempo al BCE para llevar a cabo una posible ampliación de capital si las ofertas que presenten, de momento Santander, BBVA y Bankia en los próximos días (el día 10 de junio finalizaba inicialmente el plazo para presentar ofertas vinculantes, pero se aceptarán igualmente si se presentan a finales de mes), no cumplen con sus expectativas y el precio está muy por debajo de lo que pretenden sus accionistas. Inicialmente el precio era de 1,2 euros por acción, pero parece que este valor es casi imposible de lograr.

Los accionistas aspiraban a vender a 1,2 euros por acción, nivel imposible de alcanzar


Saracho no quiere malvender y, de momento, no ha recibido ninguna oferta –solo muestras de interés–. Tanto es así que en caso de no querer vender voluntariamente y de que el BCE no le dé unos meses más o un año más de tiempo para cumplir con los nuevos requerimientos de capital que exigirán a la entidad en enero de 2018 está dispuesto a que sea el supervisor europeo el que tome las riendas del banco, lo que incluye su intervención. Saracho cuenta con el apoyo del consejo para que intervenga en la Junta de Resolución Bancaria –el equivalente al FROB español, pero en versión europea– y ponga en marcha los mecanismos necesarios de resolución. Sería el estreno del SRB.

Se da la circunstancia de que en la actualidad hay diferencias de actuación entre el BCE y el SRB, razón por la que, además, Popular sería “un conejillo de indias en una intervención europea”, explican fuentes financieras al corriente de las negociaciones que mantiene el banco con los supervisores. Ello supondría, según señalan varias fuentes, poner las acciones de Popular a cero euros y su intervención o venta, lo que llevaría consigo que todos los accionistas y bonistas perderían totalmente su inversión en el banco.

Saracho también pedirá apoyo para aumentar su liquidez, que aunque cumple con la regulación, de alargarse su actual situación de incertidumbre puede terminar por ahogarle. El presidente de Popular sabe que el tiempo es clave para la entidad, ya que cuanto más se tarde en despejar su futuro su deterioro va en aumento.

La reunión del próximo martes parece así uno de los últimos cartuchos de Saracho para evitar la intervención o una venta forzada a cualquier precio de Popular. Por esta razón, el mercado apostaba por su venta en junio, opción que más maneja el BCE, institución que ya ha emitido una carta al banco –al margen de que prácticamente todos los días están en contacto– explicando las carencias de provisiones de Popular a causa del lastre de sus activos improductivos derivados del ladrillo, de más de 36.000 millones de euros. Estas necesidades se elevarían a unos 3.000 millones de euros. El mercado reclama entre 3.000 millones y 4.000 millones de euros de ampliación de capital para solucionar la situación.

El mercado reclama entre 3.000 y 4.000 millones de capital

 

TargoBank

Nueva venta. Popular anunció ayer al consejo el acuerdo alcanzado con su socio Crédit Mutuel para la venta de su 49% en TargoBank. El comprador es precisamente el grupo francés, que se hace así con el 100% del capital de esta entidad, que está provisionada al 100% el pasado año en las cuentas de Popular. En breve se anunciará el acuerdo con el chileno BCI para vender TotalBank.

Nombramientos. El consejo del banco nombró ayer director de medios a José Manuel Hevia y vocal de la comisión de riesgos a José Andrés Barrerio.

De momento, el Mecanismo Europeo de Supervisión bancaria vigila muy de cerca a Popular, aunque no es el único. Se encuentra en lo que se denomina alerta temporal, un escalón que le acerca a su posible intervención, pero “aún hay esperanzas”, explica una fuente financiera. Y recuerdan la situación del gigante italiano Unicredit o Deutsche Bank, que lograron salvar su situación gracias a una macroampliación de capital, explican otras fuentes financieras.

Un portavoz del banco explicó que las alternativas que baraja Popular no han variado.

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