Édouard Philippe, la mano derecha de Macron

El primer ministro francés tendrá que gestionar la diferencia en un Gobierno mestizo

El político se ha confesado "de derechas"

Édouard Philippe, la mano derecha de Macron

Un hombre de derechas. A diferencia de su jefe, Emmanuel Macron, que no se define ni de izquierdas ni de derechas, el nuevo primer ministro de Francia tiene claro en qué bando está, aunque sus hasta ahora compañeros le hayan dado de lado. Édouard Philippe asumió el lunes la jefatura del Gobierno galo, que ejercerá al menos hasta las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio.

En ellas, el presidente Emmanuel Macron intentará conseguir una mayoría para su partido/movimiento, La République en Marche!, que le permita llevar a cabo su programa. La elección de Philippe, hasta esta semana miembro del partido de centroderecha Los Republicanos, es un guiño al votante conservador tanto como un intento de quebrar la unidad de la derecha. De hecho, Philippe y otros dos ministros han sido expulsados de Los Republicanos.

En el traspaso de poderes con su predecesor, el socialista Bernard Cazeneuve, este se definió como “un hombre de izquierdas”, a lo que Philippe respondió: “No tengo dudas de que es un hombre de izquierdas. No le sorprenderá que yo confiese ser hombre de derechas. Eso no nos impide estimarnos y ser conscientes ambos de que el interés general debe guiar nuestro compromiso con el Estado”.

Lo cierto es que mientras estudiaba Ciencias Políticas, militó en el Partido Socialista por su admiración a Michel Rocard, pero pronto se pasó a la derecha, dentro de la corriente humanista de Alain Juppé, al que apoyó en las primarias republicanas para las elecciones de este año. Al ganarlas François Fillon, Philippe se incorporó a la campaña de este, y la abandonó al conocerse el escándalo de corrupción que implicaba a su familia.

Ha escrito dos thrillers políticos, en uno, el jefe de Gobierno tiene un pasado criminal

Es, pues, de centroderecha, pero derecha al fin y al cabo: se abstuvo en la votación en la que se aprobó el matrimonio del mismo sexo, por ejemplo. Dice no tener fe religiosa, pero sí mucho respeto por los que la tienen.

En materia económica es menos liberal que el exsocialista Macron, en la línea estatalista de la derecha francesa, a veces más intervencionista que la propia izquierda. Como ministro de Economía ha designado a Bruno La Maire, también exrepublicano.

Donde más destacan sus divergencias es en materia energética. Lobbista del conglomerado de energía nuclear Areva entre 2007 y 2010, votó en contra del proyecto de transición energética de François Hollande, de cuya política al respecto pretende ser continuador Macron. El ministro de Transición Ecológica –en la práctica, el número tres del Gobierno–, Nicolas Hulot, es un ecologista que rechazó entrar en los Gabinetes de Chirac, Sarkozy y Hollande.

El nuevo inquilino del Hôtel de Matignon –residencia del primer ministro– tendrá que gestionar un Gobierno mestizo, con socialistas, centristas y conservadores. En los últimos años, Philippe ha mezclado la admiración por Macron, de quien alabó su inteligencia, con la crítica, en especial a su ambición política. Gran lector de temas históricos, llegó a comparar al entonces todavía candidato con su tocayo de apellido Nevio Sutorio Macrón, dirigente romano cercano a Tiberio y Calígula, y cuya fidelidad hacia ellos está en discusión.

Pero las diferencias son relativas: al igual que Macron, y el 99% de la élite dirigente francesa, el primer ministro es enarca, es decir, exalumno de la Escuela Nacional de Administración (ENA). Y ambos líderes comparten europeísmo. Philippe estudió el bachillerato en Bonn, donde su padre dirigía el liceo francés, por lo que habla alemán perfectamente.

Nació en Ruan (Normandía) en 1970, en un hogar de izquierdas. De pequeño soñaba con ser director de orquesta, pero después de estudiar en Sciences Po, el Instituto de Estudios Políticos de París –también alma máter de gran parte de la élite francesa– y graduarse en ENA,empezó a trabajar en el Consejo de Estado, máximo órgano consultivo del Gobierno y tribunal supremo administrativo. Ahí se especializó en leyes de contratación pública.

En 2001, asumió el cargo de teniente de alcalde encargado de asuntos legales de la ciudad de El Havre, bajo el mando de Antoine Rufenacht, cercano a Jacques Chirac. Después de ocupar diversos puestos en el sector público y en el privado, en 2010 fue elegido alcalde de El Havre por el pleno del ayuntamiento, puesto que revalidó en 2014 en las urnas.

Está casado desde hace 12 años con Edith Chabre, directora ejecutiva de Sciences Po, con la que tiene tres hijos. Philippe es aficionado a boxear –y a otros deportes, como el fútbol–, a escuchar a Bruce Springsteen, a los gemelos y a la cerveza Corona.

Y es un apasionado de la lectura y de la escritura: ha coescrito con Gilles Boyer, también asesor de Juppé, dos novelas, ambas thrillers políticos: La hora de la verdad, y En la sombra. En esta relata una elección presidencial en la que se descubre el pasado criminal del designado como primer ministro.

Un larga carrera política

Desde 2012, es diputado nacional. Fue miembro del Consejo Regional de la Alta Normandía entre 2004 y 2008. El Havre, la ciudad de la que era alcalde hasta ahora, es la cuna de su padre; su madre es de Lille. Trabajó como consejero internacional del despacho de abogados neoyorquino Debevoise & Plimpton.

Cumplió el servicio militar en 1994 como oficial de artillería, y permaneció en la reserva hasta 2007. Participó junto a Alain Juppé en la fundación de la Unión por un Movimiento Popular, el partido que unificó la derecha francesa en 2002 y que en 2015 fue sustituido por Los Republicanos. En 2007, fue miembro del Gabinete de Juppé cuando este era ministro de Ecología y Desarrollo Sostenible.

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