Apostar por la energía eólica, pero evitar la judicialización

La subasta del Ministerio de Energía ha dejado fuera al sector fotovoltaico

Apostar por la energía eólica, pero evitar la judicialización

Las empresas del sector de la energía fotovoltaica confirmaron ayer sus temores sobre el resultado de la subasta de 3.000 MW de renovables. Pese a que la convocatoria se presentaba como tecnológicamente neutra, las fotovoltaicas sostienen que su diseño ha propiciado la adjudicación del total de la capacidad subastada al sector de energía eólica, que se consolida como la gran baza estratégica de la política energética española en materia de renovables. En la subasta de ayer, las eólicas pujaron con el descuento máximo, lo que las favorecía en caso de empate, puesto que la norma primaba a la tecnología con mayor número de horas de funcionamiento al año. En caso de un empate entre eólicas, el diseño daba primacía al participante de mayor paquete ofertado. Forestalia, Gas Natural Fenosa, EGPE (filial de renovables de Endesa), Gamesa, y Norvento fueron las compañías adjudicatarias.

La subasta celebrada por el Ministerio de Energía evidencia la firme apuesta del Gobierno por la energía eólica, así como la positiva respuesta de este sector, que acudió mayoritariamente a la convocatoria. El argumento del Ejecutivo para respaldar la oferta eólica es, en general, que resulta una energía más económica para el bolsillo del consumidor, un extremo que las fotovoltaicas niegan. La preocupación de estas últimas por las condiciones de la convocatoria se tradujo en su momento en una demanda por presunta discriminación, que fue presentada por la Unión Española Fotovoltaica (Unef) ante el Tribunal Supremo y que a día de hoy sigue tramitándose.

El Gobierno podría haber evitado fácilmente la judicialización de esta subasta con solo haber modificado su diseño, de forma que incluyese un cupo para cada tipo de energía o, al menos, no se presentase como tecnológicamente neutra. El sector de la fotovoltaica se queja de falta de equidad y transparencia. Habrá que esperar a la respuesta del Supremo, pero estamos ante un nuevo conflicto en un sector que ya cuenta con una larga experiencia en recursos y demandas.

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