El laboratorio IFC acelera en ventas con la mirada en Bolsa

La compañía dermatológica se marca como objetivo ingresos de 500 millones en cinco años

Invierte en la construcción de una nueva planta y analiza compras en Francia

laboratorios científicos
Planta de producción del laboratorio IFC en Madrid.

El camino que marca la familia Matji para el laboratorio IFC, especializado en dermatología, está claro: convertirse en uno de los grandes en España con la mirada puesta en un posible debut bursátil. Así lo confirma Juan Matji, consejero delegado de la compañía. “Para una salida a Bolsa debemos tener un mínimo de 500 millones de euros de facturación. No tenemos la decisión tomada. He encargado internamente un estudio para conocer los costes de salir a cotizar. Queremos estar preparados”, asegura.

El laboratorio participa actualmente en el programa Cre100do, impulsado por la Fundación Bankinter, el Círculo de Empresarios y el Icex, con el fin de propulsar el crecimiento de las empresas españolas. “Nuestro objetivo es facturar entre 500 y 1.000 millones en cinco años”, asevera Matji. El pasado año, la empresa obtuvo unos ingresos de 120 millones, con un alza del 16%, y para este año la previsión es cerrar en 140 millones.

Esta compañía tiene su origen en el histórico laboratorio madrileño Andrómaco, comprado por el alemán Grünenthal en 1993 a tres socios españoles. Uno de los propietarios, la familia Matji, decidió a su vez recomprar la filial IFC (Industrial Farmacéutica Cantabria). Al frente quedó Juan Matji (Baleares, 1963), licenciado en Empresariales por Cunef. La apuesta fue crear una firma farmacéutica especializada en dermatología y cosmética.

En los últimos años, la gama de fotoprotección Heliocare ha sido su motor de crecimiento. En concreto, la línea de cápsulas orales de fotoprotección ha roto las expectativas, con 18 millones de facturación el pasado año. “Es un producto rompedor, de I+D propia junto a la Universidad de Harvard (EEUU). Es lo que nos ha dado una notoriedad global”, señala Matji. Este complemento alimenticio se ingiere antes de la toma del sol, es complementario a los protectores tradicionales y está destinado a personas que pasan gran parte de su tiempo al aire libre como deportistas, trabajadores en obras o bañistas. Además, la empresa está entrando en el campo de la nutrición médica.

Actualmente compite con laboratorios internacionales como GSK, Bayer, Allergan y L’Oréal (con la marca Inneov), además de con firmas locales en los 80 países en los que está presente.

De hecho, uno de los mecanismos para alcanzar los objetivos de crecimiento, remarca Matji, es a través de compras corporativas como ya han realizado en diversos países en el campo de la dermatología terapéutica. Actualmente explora oportunidades de compra en Francia, un mercado donde quiere reforzarse. “Todas las adquisiciones las hacemos con recursos propios. No tenemos deuda, gracias a un ratio de ebitba del 20% sobre la cifra de negocio”.

Además, la compañía refuerza actualmente su capacidad productiva, con la construcción de una nueva planta en Cantabria que sustituya a la cercana de Santander, para la que están invirtiendo 20 millones, y donde aprovecharán un manantial de aguas termales tanto para nuevos productos como para hacer la fábrica sostenible energéticamente.

Datos clave

Propiedad. La compañía pertenece al 100% a la familia Matji, de origen balear, que fue copropietaria del extinto laboratorio Andrómaco.

Facturación. Cerró el pasado año con unas ventas de 120 millones (un alza anual del 16%), de las que el 60% proceden del exterior.

Internacional. Presente en 80 países, con filiales en Alemania (2008), Italia (2003), Marruecos (2015), Portugal (2009) y México (2017).

Producción. Cuenta con plantas en Santander y Madrid, con la distribución anual de 30 millones de unidades.

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